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14/12/20

Marie Vaille fmm Merci-Gracias (Español y Français)



ESPAÑOL

Marie Vaille, franciscana misionera de María, ha marcado a muchas personas con la dulzura de su sonrisa, el don de su persona, la generosidad de su consagración a Dios y a los demás y en especial por la pobreza que vivía haciéndonos entender que la gran riqueza que todo ser humano puede tener es Dios.

En 2014 hemos encontrado por primera vez a Marie en Tattiouine, en el Alto Atlas Marroquí, esa aldea semi-nómada de bereberes llena de encanto, con sus manantiales (lo que significa Tattiouine), el vergel, sus manzanos, su mezquita, y sobre todo su gente con la que vivían dos franciscanas misioneras de María que habían hecho posible un lugar de encuentro, dándonos hospitalidad y sobre todo entregándonos su pasión por los demás. Se han sucedido cinco campos de trabajo con varios jóvenes españoles, italianos y franceses. El Encuentro con Marie fue siempre de gran admiración: su alegría, su mirada, sus fuerzas, su humildad,  su edad. Cuánta vida, cuánto amor (para ellos y para nosotros), su oración, su delicadeza. Hoy queremos decirle GRACIAS por todo, y como ella nos lo decía cuando contaba su historia vocacional que tampoco nos dejaba indiferentes, el primer encuentro con lo que sería su familia misionera: “Misioneras, sí la misión me gusta; Franciscanas, sí, sí, me encanta; de María, sí efectivamente esto es para mí, quiero serlo y es lo que ha sido una franciscana misionera de María. Dios acoge la belleza de tu vida, y nosotros cantamos la alegría de haberte conocido.

Hablan los jóvenes…

Ayer pensando y rezando se me vino Marie, me está acompañando mucho la figura del misionero en este Adviento. Marie como ejemplo de cercanía, vivencia del Evangelio con un amor infinito... Recuerdo la ternura de su mirada y su sonrisa tranquilizadora. Hoy con el Evangelio,  me imaginaba para cuanta gente habrá sido ella un lugar de descanso y de amor infinito. Todo ello simplemente gracias a Dios... (Jorge Mora Pinilla, Madrid)

Nos acordamos mucho de Marie y rezamos para que se recupere si Dios quiere. Ella sigue luchando, al lado del Señor, como ha hecho siempre. Sorprende que con su edad siga siendo una mujer tan fuerte, tan llena del Señor y tan humilde, y por eso seguro que a pesar de esta dificultad, Dios la acompaña. Pido al Señor por ella y por nuestros amigos de Marruecos, para que todos se pongan mejor y tengan esperanza. (Javier Contreras Mora)

Querida Marie, en estos días de Adviento donde admiramos el Sí de la Virgen María, también recuerdo con cariño tú Sí incondicional poniendo al servicio de los demás tus dones. Mi oración por ti hoy es de agradecimiento de aquellos días compartidos y por tanto bien que has hecho. (Elena Pérez)

Para mí conocer a Marie ha sido una gracia única. En ella he podido ver la demostración de lo que es darlo todo por el Evangelio. Es el ejemplo de una vida plena en el amor de Dios, que se traduce en el amor y entrega a los demás en su vida misionera. Oro mucho por ella, por su salud y por los frutos que está dando su vida en los que la conocen. (Pedro Saiz)

Gracias Marie por lo que has hecho por los demás, y por lo que has hecho por nosotros, dios acoge la belleza de tu vida y nosotros le agradecemos el haberte puesto en nuestro camino.

Rolando Ruiz Durán, sx, (Desde España: Franciscanas Misioneras de María y Misioneros Javerianos)

Tánger, 14 de diciembre de 2020


FRANÇAIS

Marie Vaille, Franciscaine Missionnaire de Marie, a marqué de nombreuses personnes par la douceur de son sourire, le don de sa personne, la générosité de sa consécration à Dieu et aux autres et surtout à cause de la pauvreté qu'elle a vécue, nous faisant comprendre que la grande richesse que chaque être humain peut avoir est Dieu.

En 2014, nous avons rencontré Marie pour la première fois à Tattiouine, dans le Haut Atlas marocain, ce village berbère semi-nomade plein de charme, avec ses sources (qui signifie Tattiouine), le verger, ses pommiers, sa mosquée, et surtout ce sont des gens avec qui vivaient deux missionnaires franciscains de Marie qui avaient rendu possible un lieu de rencontre, nous donnant l'hospitalité et surtout nous donnant leur passion pour les autres. Il y a eu cinq camps de travail avec plusieurs jeunes espagnols, italiens et français. La rencontre avec Marie a toujours été une grande admiration: sa joie, son regard, sa force, son humilité, son âge. Combien de vie, combien d'amour, pour eux et pour nous ; sa prière, sa délicatesse. Aujourd'hui, nous voulons te dire MERCI pour tout, nous souvenant de tes paroles lorsque tu nous disais à propos de ta vocation, là, toi non plus, tu ne nous as pas laissés indifférents sur ta première rencontre avec ce que deviendrait ta famille missionnaire: « Missionnaires, oui j'aime la mission; Franciscaines, oui, oui, je l'aime ; de Marie, oui, oui c'est pour moi, je veux l'être missionnaire franciscaine de Marie ». Dieu accueille la beauté de ta vie et nous chantons la joie de t’avoir rencontrée.

Les jeunes parlent ...

Hier, en pensant et en priant, Marie est venue à mon esprit, la figure du missionnaire m'accompagne beaucoup dans cet Avent. Marie comme exemple de proximité, vivre l'Évangile avec un amour infini ... Je me souviens de la tendresse dans ses yeux et de son sourire rassurant. Aujourd'hui avec l'Evangile, j'ai imaginé pour combien de personnes elle aurait été un lieu de repos et d'amour infini. Tout cela simplement grâce à Dieu ... (Jorge Mora Pinilla, Madrid)

Nous nous souvenons beaucoup de Marie et prions pour qu'elle récupère, si Dieu le veut. Elle continue de se battre, aux côtés du Seigneur, comme elle l'a toujours fait. Il est surprenant qu'à son âge, elle continue d'être une femme si forte, si pleine du Seigneur et si humble, et c'est pourquoi je suis sûr qu'en dépit de cette difficulté, Dieu l'accompagne. Je demande au Seigneur pour elle et pour nos amis au Maroc, afin qu'ils guérissent tous et aient de l'espoir. (Javier Contreras Mora, Madrid)

Chère Marie, en ces jours de l'Avent où nous admirons le Oui de la Vierge Marie, je me souviens aussi avec tendresse de ton Oui inconditionnel mettant tes dons au service des autres. Ma prière pour toi aujourd'hui est une reconnaissance pour ces journées partagées et pour tant de bien que tu as fait. (Elena Pérez, Guadalajara)

Rencontrer Marie a été une grâce unique pour moi. J'ai pu y voir la démonstration de ce que c'est que tout donner pour l'Évangile. C'est l'exemple d'une vie pleine de l'amour de Dieu, qui se traduit par l'amour et le dévouement aux autres dans sa vie missionnaire. Je prie beaucoup pour elle, pour sa santé et pour les fruits que sa vie donne à ceux qui la connaissent. (Pedro Saiz, Madrid)

Merci Marie pour ce que tu as fait pour les autres, et pour ce que tu as fait pour nous, Dieu accueille la beauté de ta vie et nous le remercions de t'avoir mis sur notre chemin.

Rolando Ruiz Durán sx,  (depuis l'Espagne, les missionnaires franciscaines de Marie et les missionnaires xavériens)

Tanger, le 14 décémbre 2020









21/2/20

Fraternidad humana... saber que se puede, querer que se pueda...


El miércoles 19 de febrero se ha tenido una mesa redonda sobre la Fraternidad Humana en la parroquia San Alfonso María de Ligorio de Madrid. Los protagonistas han sido dos jóvenes, uno español y cristiano, el otro marroquí y musulmán. Ellos Javier Contreras y Nyno Adnan, además de responder a tres preguntas que han sabido comunicar con sencillez, han interpretado musicalmente “entre dos aguas” de Paco de Lucía y cantado “Color de esperanza” de Diego Torres, trasmitiendo un mensaje potente: “Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos sacarlos afuera, pintarse la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón, es mejor perderse que nunca embarcar, mejor tentarse a dejar de intentar, aunque ya ves que no es tan fácil empezar”  y así nos han roto los esquemas.
Recordábamos que hace poco más de un año, el 4 de febrero el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azahar Ahmed Al-Tayyeb firmaban en Abu Dabi el “documento sobre la Fraternidad Humana, la paz mundial y la convivencia común”. Queríamos traerlo a la memoria y mirar hacia el futuro.  Recordando como se dice en el documento que “La fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar. Por la fe en Dios, que ha creado el universo, las criaturas y todos los seres humanos —iguales por su misericordia—, el creyente está llamado a expresar esta fraternidad humana, protegiendo la creación y todo el universo y ayudando a todas las personas, especialmente las más necesitadas y pobres”.
Como colofón podemos contar que, un hombre se ha acercado al final para entretenerse con los jóvenes diciéndoles que había ido pensando en que lo que ahí se hablaría sería algo políticamente correcto, sin mayor precedentes, pero que al verles jóvenes, cercanos entre ellos y su amistad, volvía pensando que si era posible esto de la Fraternidad Humana entre musulmanes y cristianos.




2/2/20

Encuentro con la misión y la oración en Marruecos


Midelt-Tattiouine: Presencia de Visitación
“Encuentro con los otros y con el Otro”
Del 24 de julio al 9 de agosto 2020
 Objetivo
Finalidad ofrecer una corta experiencia misionera en Tattiouine con las Franciscanas Misioneras de María y algunos días de retiro-oración y reflexión en el Monastère Notre-Dame de l’Atlas.  Se trata de un encuentro con la misión y con la oración en Marruecos, en dos poblados: Midelt y Tattiouine, se dirige a jóvenes que hayan vivido una experiencia de misión y desean profundizar en ella, descubrir el rostro de Dios que llama y se encuentra en los demás. En resumen buscar libertad interior para hacer lo que Dios quiere de nosotros.
Fechas:
Del 24 de julio al 9 de agosto 2020
Organización y logística
24 de agosto, llegada a Tánger y salida para Midelt en autobús por la tarde a las 19.45.
25 (de madrugada) llegada a Kasbah Miryem (Monastère Notre Dame de l’Atlas).
Del 26 (por la tarde) al 31 (por la tarde) Colonia de Vacaciones con los niños bereberes de Tattiouine, aldea semi-nómada del Alto Atlas Marroquí.
1 de agosto participación en la Fiesta del Cordero en Tattiouine
2-3  de agosto, días de descanso y conocimiento del Monastère Notre Dame de l’Atlas, para dar un poco de aliento antes de iniciar el retiro.
4 al 7 agosto, retiro en el Monastère Notre Dame de l’Atlas con participación a ciertos oficios (Eucaristía-laúdes-vísperas-completas).
El retiro tiene como finalidad reflexionar en la voluntad de Dios en la propia vida, la respuesta, la presencia silenciosa en medio del pueblo musulmán y la llamada que Dios nos hace. Su último objetivo es encontrar libertad interior para estar dispuesto a escuchar a Dios.
8 de agosto por la tarde salida para Tánger y coger el avión el 9 en dirección a Madrid.

Modalidades:
Seríamos 6 personas, 4 jóvenes, una religiosa franciscana misionera de María y un misionero javeriano. En el monasterio nos hospedamos en la hospedería. En Tattioiune en un “gite” y nos preparamos las cenas. Estaremos con los niños gracias a una Asociación Marroquí que se ocupa de ello y por la tarde compartiremos nuestra vida con las misioneras, su experiencias, haremos la Eucaristía y oraciones en francés, como signo de la misión y del desapego que Dios nos pide.
Cosas que llevar:
Saco de dormir y esterilla, Biblia, cuaderno y bolígrafo, Ropa de abrigo, paraguas, tus efectos personales y pasaporte vigente.
Gastos:
Los gastos que tendremos serán los de desplazamiento, comida y hospedaje. Deben oscilar 250.00 euros con desplazamientos incluidos pero sin el billete de avión y sin el seguro médico que costaría sobre los 35.00 euros.
Conviene hacer las vacunas necesarias para ir a Marruecos (Consultar centro de salud).
Contacto:
Comunidad de Carabanchel (Madrid)
Rolando Ruiz Durán sx
c/ Ntra. Sra. de la Luz, 40 bis
28025 – Madrid
Tel. 91.466.16.50 o 680703743

20/1/20


Campo de trabajo con inmigrantes en Tetuán

“Encontrándolos Lo Encontramos”

Del 11 al 24 de julio 2020

OBJETIVOS
Vivir una experiencia fuera de España en clave misionera, al servicio del inmigrante. Tener la experiencia de una Iglesia minoritaria y descubrir a Cristo presente en tierra de Islam y vivir la fraternidad humana.

¿PARA QUIÉN?
Personas con deseo de vivir el encuentro con el otro, de otra cultura, lengua y religión, que tengan motivaciones de fe y/o deseo de crecer en ellas, para acercarse a estas realidades de misión desde un espíritu cristiano.
Deseo de profundizar la experiencia vivida en un contexto fuera del propio país y en misión.
Deseo de descubrir la presencia de Iglesia que es minoría en tierra de Islam.
Deseo de encontrar a Cristo fuera de la propia cultura y ambiente. 

¿EN QUÉ CONSISTE EL CAMPO DE TRABAJO
Son unos días para dedicarnos al servicio y a la reflexión. Además es una buena oportunidad para conocer gente nueva.

Por las mañanas estaremos disponibles para la atención a inmigrantes, servicio de duchas, lavado de ropa, tiempo para estar con ellos, juegos de mesa, clases de castellano. En resumen estar dispuestos para que ellos sientan cercanía y ternura, acogida y acompañamiento.
Por las tardes reflexión sobre algunos temas: Iglesia en Marruecos, presencia cristiana en un contexto musulmán, gratuidad, misión, diálogo, conocer más de cerca la presencia franciscana en Marruecos para ver lo que hace la Iglesia en un país musulmán.
Eucaristías con la comunidad cristiana de Tetuán.

Y TAMBIÉN
Posible visita a Tánger, al obispo o vicario general y algún otro lugar de la diócesis para tener una visión más amplia de la Iglesia en Marruecos.

FECHA
Del 11 al 24 de julio 2020

EDAD
Estos campos  reagrupan a jóvenes de 21 a 30 años y se realizan en colaboración Franciscanas Misionera de María y Misioneros Javerianos

¿QUÉ LLEVAR?
Sábanas, Biblia, cuaderno y bolígrafo, ropa de verano y tus efectos personales, si tienes algún instrumento musical, pasaporte (mínimo seis meses de vigencia desde la llegada a Marruecos), muchas ganas de compartir y vivir con el grupo, ropa de verano, utensilios de aseo, toallas.

PRECIOS
Toda la estancia a partir de Tánger, será de 180.00 euros incluyendo desplazamientos y estancia en Tetuán. Nota: el precio no incluye el viaje hacia Tánger.

¿EN DÓNDE?
Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias en Tetuán, Marruecos

PARA MÁS INFORMACIÓN

Misioneros Javerianos
c/ Ntra. Sra. de la Luz, 40 bis / 28025 Madrid
Contactar con:
Rolando Ruiz Durán, sx
Ivanildo de Sousa

Franciscanas Misioneras de María (Madrid)
Helena Oh Yun Jeong fmm
Tel 633838324


PASCUA MISIONERA DEL ENCUENTRO EN MARRUECOS

8 - 12 de abril 2020

Parroquia Nuestra Señora de las Victorias de Tetuán

“Al encuentro con el Hombre-Dios”

Organizada por Misioneros Javerianos y las Franciscanas Misionera de María.

PROGRAMA
Miércoles 8
Llegada a Tánger por la tarde
Jueves 9
Viviremos la fraternidad desde la caridad
Viernes 10
Descubriremos juntos caminos de Pasión de hoy
Sábado 11
Nos abriremos a la esperanza en Dios
Domingo 12
Regreso a casa y celebración en cada una de las propias parroquias


ACTIVIDADES
Dedicaremos las mañanas al encuentro  con los otros y con el Otro, buscamos profundizar en el misterio pascual de Cristo para reflexionar y orar a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Por las tardes viviremos las celebraciones de la Triduo Pascual junto a los feligreses de la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de Tetuán.

VIAJE
Air Arabia
Ida 08-04-2020 Madrid - Barajas a Tanger
Vuelo 3O392 salida a las 10:40 llegada a las 11:15
Regreso 12-04-2020 Tánger a Madrid - Barajas
Vuelo 3O391 salida a las 07:30 llegada a las 09:50
 
COSAS PARA LLEVAR
Biblia, cuaderno y bolígrafo
Ropa y efectos personales (sábanas o saco de dormir)

GASTOS
El desplazamiento hasta Tánger.
La comida y desplazamientos rondarán los 80.00 euros.

Para participar o informarte:

Ivanildo de Sousa (Misioneros Javerianos)
Email: quaresmaivanildo@gmail.com
Teléfon 637.99.52.50

Manoli García Sánchez (Franciscanas Misioneras de María)
Email: manolifranciscana@gmail.com
Teléfono 72.232.19.88

Rolando Ruiz Durán (Misioneros Javerianos) Madrid
Email: madridcarab@javerianos.org
Teléfono 91.466.16.50 – 680.70.37.43

FECHA LÍMITE PARA INSCRIBIRSE 1 de abril 2020 o hasta llenar cupo.

19/8/19

El Señor sale a tu encuentro


Se acercaba el momento… todo un año esperando y preparándonos para esa experiencia, irnos de misión. Y ahí estábamos Javi y yo en la casa de los Misioneros Javerianos un mes antes del viaje escuchando cómo Rolando nos contaba en qué consistiría el campo de trabajo con inmigrantes, lo que íbamos a hacer y todo lo que había que llevar (tanto material como mental y espiritual). “Fraternidad humana”, ese era el nombre que habían elegido para el campo. En principio me encajaba bien, tenía sentido en mi cabeza, siempre que había tenido encuentros de misión había vuelto con el corazón ensanchado y la mente más abierta, más humana. Y, si encima el Papa Francisco había escrito un documento sobre ello junto con el Gran Imán Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb, el tema era importante y muy actual (la inmigración sale todos los días en los medios de comunicación).
Sin embargo, la última tarde que pasé en Tetuán me di cuenta de que aquel día había estado equivocada, no comprendía lo que significaba realmente “La Fraternidad Humana”. Durante el retiro final de oración fui consciente de dos cosas principalmente:
La primera de ellas era que anteriormente solo había sido experimentado una parte de ese gran título (Fraternidad Humana), había vivido la humanidad pero acababa de descubrir lo que era la fraternidad. No es solo llamar al otro “hermano”. En mi caso he experimentado lo que es reconocer en el otro una parte de ti (no al contrario), que en él estás tú y que, por ello, tras conocerle empieza a formar parte de lo que tú eres. Esa FRATERNIDAD, el encuentro, ha marcado todo el viaje sin que yo me diera cuenta.
¡Cuántas realidades distintas! Compartir los días con inmigrantes subsaharianos, con marroquíes en diferentes ámbitos, con misioneros asentados en Marruecos en diferentes proyectos… y frente a todos ellos éramos el rostro de la misión, sin necesidad de hablar de Dios. Hemos sido testigos de muchos testimonios, hemos palpado la frustración y nuestra debilidad, hemos compartido entre nosotros (Teresa, Diego, Javier, Jorge, Rocío, Ivanildo, Rolando, Fernando, Manoli y yo) momentos duros y otros de gran alegría y esperanza. Ha sido un regalo enorme.
Y lo segundo que experimenté durante la oración fue la reafirmación de dos frases que han ido marcando mi vida y especialmente los dos últimos años: El Señor da la comida a SU tiempo y Jesús nos antecede en todo. Fuera cual fuese la idea que tenía sobre lo que iba a vivir durante la misión, lo que me iba a aportar, estaba incompleta (siempre suele estarlo), incluso cuando estás en mitad de la experiencia te falta algo que descubrir y solo seremos conscientes a SU tiempo, teniéndole presente a Él.
De vuelta en Madrid me siento muy afortunada. Agradezco a los Misioneros Javieranos y las Franciscanas Misioneras de María haberme invitado a formar parte de esta experiencia de misión y sobre todo haber escuchado y tomado en serio nuestras inquietudes. Ahora queda la esperanza de poder dar continuidad a lo vivido y no hacerlo sola, sino poniendo mi confianza en el Señor.
Marta Docavo Pedraza – Madrid



14/8/19

Señor, me dejo conducir por ti


El 7 de julio iba de camino al aeropuerto con mi amiga Marta, mis padres y Manoli (Franciscana misionera de María). Allí nos esperaba un grupo de jóvenes y misioneros, con los que iba a compartir esta experiencia de misión que Dios ponía en mi verano. Tenía muchas ganas de empezar, pero también miedos e inquietudes. Allí entramos en 2 realidades distintas dentro de Marruecos: en Tetuán y en Midelt.
En Tetuán, el objetivo era vivir la “Fraternidad Humana”, por medio de la realidad que viven los inmigrantes y el encuentro con los musulmanes.
La situación de los inmigrantes en España no se parece a lo que viven en Marruecos, esta es mucho más dura: pasan hambre, no tienen nada, están siendo perseguidos... Cuando lo imaginaba, entendía que era una vida difícil, pero fue el momento en el que uno de ellos me dijo: “Es mi cumpleaños y no tengo nada para comer” o “me voy contigo a España y trabajo para tu padre en lo que me pida”, cuando me hice realmente consciente de su sufrimiento y de la injusticia. Además, sentí una gran impotencia, ya que sólo podía escuchar y acompañar, pero no cambiar la situación.
Durante aquellos días, yo me preguntaba dónde estaba Dios y por qué yo era tan afortunado. En cierto momento no le encontraba. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que Él sí estaba, tanto en la esperanza y fe de los inmigrantes, como en todos los religiosos y misioneros que les cuidaban. Incluso en otras realidades: no se me olvidarán los días que visitamos en Tánger la casa de las Misioneras de la Caridad, que acogen a madres sin marido y a niños abandonados. Ahí está Dios, su rostro sufriente en todos ellos, y ahí está su Iglesia, entregándose y cuidando a los más pequeños, sus preferidos.
15 días más tarde, bajamos a Midelt, una ciudad al pie de la cordillera del Atlas. Allí hemos compartido muchos momentos con familias marroquíes. Durante todo el mes, nos han acogido y tratado como miembros de sus familias. Que personas que no nos conocían, siendo nosotros extranjeros, nos invitaran a té en sus salones, junto a toda la familia, era algo muy bonito y rompió nuestros esquemas.
3 días más tarde, subimos a Tatiouine, un pueblo bereber en la montaña. Esa misma noche, nos invitaron a cenar “tayín” de pollo. Fue un detalle precioso, porque no les sobra el dinero y en cambio, nos ofrecieron una comida exquisita. Doy gracias a Dios por su humanidad y su acogida, que muchas veces tanto nos falta.
En Tatiouine hemos vivido realmente la misión junto con las Franciscanas Misioneras de María,  compartiendo también sus momentos de oración en su humilde capilla. Jesús estaba en el centro: Él era la fuente de donde sacábamos las fuerzas. Durante el día, éramos los animadores del campamento junto con otros marroquíes, pero nuestro papel no era más que ser presencia y estar a disposición de los demás monitores. Esto ha sido difícil para mí en los primeros momentos, pero me ha ayudado a descubrir que muchas veces los misioneros son la presencia de Dios en los lugares donde parece que no está.
Durante todo el mes, he podido ver a Dios de manera muy fuerte en las personas del grupo, en los momentos de compartir, en los misioneros y su entrega… Por ejemplo, en misioneras como Marie se puede ver claramente el paso de Dios: ella se ha fiado de Dios y vive con plenitud, entregándole todo lo que tiene (con 91 años y el brazo escayolado), subiendo la montaña, siempre con una sonrisa y dando gracias a Dios.
Finalmente, hemos tenido la suerte de terminar con 4 días de ejercicios espirituales ignacianos. 
Me han ayudado a conocerme más y conocer más a Dios, ver su paso en toda mi vida y confirmarme en mi camino misionero. No todos los momentos han sido fáciles, pero Dios ha estado presente este mes y le doy gracias por seguir acompañándome incluso cuando no le siento. Le doy gracias también por todas las personas que ha puesto en mi camino durante toda la experiencia, que me han llevado a Él. Sin duda, merece la pena fiarse de Dios y dejarse conducir por Él.

Javier Contreras Mora -Madrid














10/8/19

Abrir el corazón desde lo pequeño y la sencillez


Marruecos ha sido un lugar para comprender lo que significa tiempo. Y es curioso cómo la palabra se ha abierto camino en dos experiencias que, aparentemente, no tienen por qué tener mucha conexión. Pero, aunque ya haya revelado lo que me llevo de todo esto, empecemos por el principio…

Todos hemos oído mil veces que de la misión uno vuelve habiendo recibido mucho más de lo que ha dado. Yo era uno de ellos. Y cuando esta frase te la sabes de memoria, empieza a diluirse en tu cabeza. Pierde sentido y se vuelve indiferente. Es normal. Cada día escuchamos muchas historias; tristes, conmovedoras, transformadoras, dramáticas… Y aunque seamos capaces de ser sensibles a ellas, no las hemos vivido en nuestras propias carnes. Y eso marca la diferencia.

La semana de misión en Tatiouine busca el encuentro con la realidad misionera en la realidad de un pueblo bereber. Una realidad en la que descubrí la lengua de Dios, y en la que vi más presente que nunca el significado de la comunión. Te encuentras en medio del monte sin hablar francés, árabe y, mucho menos, bereber. El primer día te preguntas cómo demonios vas a conseguir llevar a un grupo de niños durante toda una semana. El segundo día ya te ves haciendo maniobras corporales y aprendiendo el par de palabras básicas para hacerte entender. Un lenguaje de gestos y miradas. Un silencio terrenal que te acerca al lenguaje de Dios. Porque sí, Dios habla a través de gestos, a través de miradas (a no ser que tengas la suerte de escuchar una voz que desciende de lo alto, en cuyo caso, tu deber como cristiano será compartir tu secreto con nosotros).
Y después de que Dios haya hablado, la comunión. La común unión entre personas de culturas tan diferentes, entre personas de religiones tan diferentes. “El que menos tiene es el que más da”, otra de las frases que hemos escuchado en innumerables ocasiones. No voy a ser yo el que diga si es verdad o no. Pero lo cierto es que me he encontrado con personas que no tienen nada, y que aun así te dan su mejor té y sus mejores dulces. El amor hacia los demás es tan profundo que el desprendimiento es total. Pobreza terrenal pero riqueza en bondad, en amor. Pero la comunión también espiritual. Sentirte como en casa con gente con la que apenas cruzas un Hola, ¿qué tal? Seguido de su nombre y un apretón de manos con dos besos (¡como mínimo!). Yo creo que sigo sin saber de verdad lo que es la misión, pero también creo que me he acercado a ella y he podido comprender mucho mejor lo que significa: hacer presente a Jesús a través de tu vida, metiéndote de lleno en la cultura, amándola y respetándola. No es más ni menos que estar, dar tu vida (pero de la forma más humana y terrenal, no pensando en cosas imposibles. Dar tu vida, darte a ti mismo, como eres, en el día a día). La misión es, de alguna manera, dejar entrar en tu corazón el lugar al que vas. Porque solo así, y de manera desinteresada y totalmente involuntaria, puedes dejar a Jesús allí.

Y después del esfuerzo de la primera semana, el esfuerzo de la segunda: los ejercicios espirituales. Una semana de oración intensa en un lugar, podríamos decir, dedicado a la oración intensa: el Monasterio de Notre Dame del Atlas. Un lugar donde, además, se produce una comunión de religiones y donde se respira un claro aroma de santidad. El lugar propicio para la búsqueda de Dios.

“El tiempo es oro” o, como me gusta decir a mí: El tiempo lo es todo. El tiempo, tu tiempo, que usas para darte a los demás de una manera desinteresada, por amor. Todo el tiempo que te regalan sin conocerles. El tiempo que le dedicas a Dios. No hay nada más que tiempo en esta vida que se nos ha regalado. Tiempo que no nos pertenece pero que usamos y que aprendemos a usar. Descubrimos que es lo único necesario para crecer en las relaciones.

Esto es lo que me llevo, ni más ni menos que la vocación del AMOR, en mayúsculas, que se da sentido con tiempo y humildad, conmigo, con los demás y con Dios.

Bajo la inmensidad del cielo me pregunto
si mi gesto cambiará el pulso de la historia.
Entonces cae una hoja marchita por el tiempo
y me susurra que los incontables son los que necesitan mi voz,
los innombrables que cuente con ellos,
y que no hay mayor cambio de compás
que olvidarse de todo aquello que me ciega
y empezar a dar oxígeno y respirar de los que de verdad cuentan.
Porque un día mi color se apagará y seré feliz al caer,
por haber dejado que mi gesto sea abrir el corazón y entender
que si lo que hay detrás es verdadero amor,
se hará desde lo pequeño y la sencillez.

Pablo de Diego Becerra - Madrid