Domund

  • "Se valiente, la misión te espera"


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  • Presentación Domund 2017


    "El valor de ser misioneros" Anastasio Gil, Director de OMP España
  • Mensaje del Papa para el Domund 2017


    "La Misión en el corazón de la fe cristiana"
  • Reflexión Pastoral Domund 2017


    "Cuestión de valentía", Javier Carlos Gómez Director Diocesano de OMP Valladolid
  • ¿Qué es el Domund?


    La jornada en que, de un modo especial, la Iglesia reza por los misioneros y colabora con ellos
  • ¿A quién ayuda el Domund?


    Los donativos hacen posible la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión
  • ¿Qué son los territorios de misión


    Conoce a fondo las misiones con el mapa en que se muestra dónde están los misioneros y la ayuda enviada por OMP España

16/10/17

¿Qué mundo quiero?

 
 Si estuviera en tus manos… ¿cómo harías este mundo? ¿Cómo te gustaría que fuera?
   Te invito a parar antes de seguir leyendo. Dedica unos minutos a contestar a estas preguntas.
   Quizá hayas coincidido conmigo en querer un Mundo donde todos los seres humanos tengamos la misma dignidad, las mismas posibilidades, donde unos colaboremos con otros, sin odios, sin superioridades, sin conflictos… ¿utopía?
   Durante este verano tuvimos la oportunidad de estar en el Centro Lerchundi, en un pequeño pueblo, Río Martil,  a 10 Km de Tetuán. Es un centro de iniciativa cristiana donde han sabido llevar a cabo el verdadero y profundo mensaje de Jesús. Es allí donde pudimos “soñar” y hacer vida por unos momentos esta utopía.
  
Allí han creado un espacio sin fronteras, abierto a todo el mundo, no importaba tu país de procedencia, tu sexo, raza o religión, allí se acogía a la persona, a todas y cada una de las personas que quisieran acudir. Un lugar donde cada uno aportaba lo que era y lo que sabía y lo ponía al servicio y disposición de los demás. Tuvimos la oportunidad de compartir con personas muy diferentes: una familia migrante que no habían podido pasar la frontera y se había quedado atrapada en Marruecos con dos niños pequeños, jóvenes de diferentes lugares de centro África, jóvenes marroquíes, europeos; profesores de universidad, filólogos, deportista; cristianos, musulmanes, ateos…allí lo único que contaba es que todos estábamos por lo mismo, porque creíamos en ese “mundo soñado e utópico” y cada uno queríamos aportar nuestra persona para hacerlo posible.
  
 Este fue un lugar de remanso de paz, de construcción juntos, de renovar esperanzas en el ser humano y en los compromisos pequeños en lugares pequeños.
  Este lugar, unido al Centro de San Antonio en Ceuta con su gran labor en favor del ser humano (con el testimonio de vida de Maite, su familia y las voluntarias) han sido lugares donde se ha sembrado una semilla en nuestros corazones.
  Una semilla que en mí crece y me oprime el corazón porque necesita salir, expandir sus ramas…siento la necesidad de contar a todos este descubrimiento de esperanza, estas ganas de comprometerme con el ser humano y el mundo, este coraje que te impulsa a ver el mundo bajo otro prisma, a mirar con ojos de ilusión, la de saber que merece la pena hacer algo y que no estoy sola.
   Gracias a Rolando por esta oportunidad y a todas las personas que habéis estado en este camino. Y gracias a Dios por estar siempre ahí y no tirar la” toalla” con el ser humano.

Marí José Soriano Casino- Teruel

27/9/17

Los desafíos de una diócesis misionera en Brasil (charla-lanzamiento Domund 2017)

"LOS DESAFÍOS DE UNA DIÓCESIS MISIONERA EN BRASIL"

Queridos párrocos y amigos de colegios de la Vicaría VIª. Este año para el lanzamiento del Domund hemos ideado una charla-lanzamiento para provocar el interés en la participación a la misma. Será dada por un obispo español que nos hablará de los desafíos de una diócesis misionera grande como la cuarta parte de España (132,195 Km2) en el Amazonas brasileño y que cuenta sólo con 6 sacerdotes diocesanos, 10 sacerdotes religiosos y 15 religiosas. Mons. Adolfo Zon Pereira sx, es obispo de Alto Solimões que se encuentra en los límites de Brasil, Colombia y Perú. Creemos que pueda interesar mucho por los desafíos que nosotros mismos vivimos en nuestras comunidades y el deseo de que el Evangelio llegue a todos.
El Papa Francisco, nos recuerda en el mensaje que nos dirige, que la misión es el corazón de la fe cristiana y el lema del Domund nos invita a ser valientes porque la misión nos espera. La misión de la Iglesia está destinada a todas las personas de buena voluntad y está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio.
CHARLA-LANZAMIENTO DEL OCTUBRE MISIONERO 2017

·         LUGAR: Parroquia San Hilario de Poitiers, calle Luis Chamizo, 7, 28044 Madrid (metro Aluche).
·         DÍA y HORA: MIÉRCOLES, 11 DE  OCTUBRE A LAS 19,30 horas.
·         AGENDA:
1)      19:30 Eucaristía por la Evangelización de los Pueblos presidida por Mons. Adolfo Zon Pereira sx
2)      20:15 Saludo: D. Jorge Ávila Mejía, Vicario  Episcopal.
3)      20:20 Lema Domund: José María Calderón Castro, delegado de misiones de Madrid
4)      20:30 Charla: Mons. Adolfo Zon, misionero javeriano y obispo nos hablará de los desafíos misioneros de su diócesis de Alto Solimões en Brasil.
5)      21:15 Fin.

            Contamos con vuestra presencia y corazón misioneros.


P. Rolando Ruiz Durán s.x.  Coordinador-Misiones- Vicaría VIª

22/9/17

Vigilia de oración misiones Vicaría VI 2017

Como todos los años, el equipo de misiones de la Vicaría VIª se une a las Clarisas Franciscanas del Convento de la Anunciación de General Ricardos para orar por las misiones.  
Os invitamos para que os unáis a todos los misioneros y misioneras que han dejado sus países para anunciar la alegría del Encuentro con Jesús. Para orar por la Iglesia toda que nunca olvide el mandato misionero de “Id por todo el mundo y  proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16,15).
Los misioneros y misioneras han acogido con valentía la misión que los espera para ser bálsamo de las heridas que la humanidad porta en su ser. Encuentran pleno sentido las palabras que el Papa Francisco nos dirige en el mensaje del Domund de este año (2017) “El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio”.

 Fecha:
1 de octubre 2017 a las 19:30
Lugar:
Clarisas Franciscanas
c/ Clarisas 2, 28019, entrada por General Ricardos, Madrid.
Programa:
-          19:30-19:50 Vísperas animadas por la comunidad de las Clarisas Franciscanas.
-          19:50-20:05 Vídeo.
-          20:05-21:05 Adoración animada por jóvenes de la Parroquia Santo Niño del Cebú
Invitan:

Clarisas Franciscanas de General Ricardos y Equipo de misiones de la Vicaría VI Madrid suroeste.

14/9/17

Todo es gracias a ellos... Ceuta

En un principio pensaba que iba a este campo de trabajo para conocer una nueva realidad. Para descubrir cómo viven los inmigrantes, cuál es la realidad que se vive en Ceuta entre tanta mezcla de culturas. Para ayudar en todo lo que pudiese y ver como Dios estaba también presente entre personas de religiones tan diferentes.
Pero lo que he descubierto me ha roto los esquemas. Me ha hecho olvidar todo lo que imaginaba que encontraría y haría. Me ha hecho descubrir la verdadera situación de los inmigrantes en el mundo en el que vivimos.
La realidad es que ellos, los inmigrantes, no siempre pueden conseguir un visado. Y sin él, no pueden coger un avión. No pueden estudiar ni trabajar en otro país, ni siquiera pueden viajar por placer.
Lo más triste es cuando descubres que la motivación para venir a Europa es tan simple como buscar una vida mejor y que no tienen las facilidades que tenemos nosotros cuando emigramos a otros países por las mismas razones.
Para venir hasta aquí deben cruzar una valla, de 6 metros de altura y con cuchillas afiladas. Y antes de llegar a la valla deben cruzar el desierto, mientras las mafias los estafan y se aprovechan de ellos. Les tratamos como delincuentes cuando no han hecho nada.
¿Y ellos se rinden? ¿Se vuelven personas solitarias, tristes? No. Ellos te acogen, te enseñan valores preciosos, su cultura, su música, comparten contigo sus zapatos y sus bailes. Y todo esto te lo dan a ti, que vives en el país que ha puesto la valla que han tenido que cruzar. Que vives en una sociedad donde mucha gente les rechaza. Pero a ellos les da igual, no te odian. No te van apartar, no te van a poner ninguna valla.
Y es cuando te cuestionas ¿qué haría yo en su situación? ¿Cuántas veces me he rendido frente a las dificultades que se me plantean en la vida? ¿Cuáles han sido mis “vallas”? ¿Cómo me he comportado yo con otras personas cuando me he sentido rechazada? ¿Lo he hecho como los inmigrantes, que a pesar de las dificultades que les imponemos, no nos lo tienen en cuenta? ¿O me he dejado llevar por el rencor?
También te das cuenta de que tú puedes enseñarles español, informática o manualidades. Pero lo que ellos te dan, lo que te enseñan, es mucho más valioso.
Dejas de pensar que tú vas a enseñar, a ayudar y a hacer un mundo mejor. Allí el superhéroe no eres tú. Son ellos los que te enseñan, te ayudan y hacen un mundo mejor. De una manera muy sencilla, cuando convives y conversas con ellos. Descubres como de verdad es este mundo: como gente sencilla, luchadora, sin prejuicios y sin conocerte te respeta, te quiere y se alegra de que estés allí con ellos. Dejas de sentir pena, apartas de ti las ideas que tiene la sociedad de que son gente inculta, salvaje o rara. Y descubres que ellos son mejores personas que tú. Y que somos nosotros los que tenemos que aprender de ellos.
Quiero dar las gracias a Dios por darme la oportunidad de vivir esta experiencia. A Rolando, por organizar este campo de trabajo. A Maite, directora del Centro San Antonio, y Salva, por hacernos sentir como en casa. A Helena, Raúl, Antonio, Maria José, María, Bea, María José, Gemma, Antonio, Ana, Mario, Ivanildo y Magí, con los que he compartido estas dos semanas y me han hecho reír y dejar a un lado las tristezas. Y a todos los inmigrantes, a los “morenos”, gracias por hacerme descubrir el mundo en el que vivo. Por ser un ejemplo para todos, por demostrarnos que el rechazo y el odio no conducen a ningún sitio. Gracias.

María Melero Cugat - Tarragona

11/9/17

El camino... Ceuta

¡BOZA!  ¡BOZA! Un ruido extraño nos despertó de madrugada. Imaginábamos que eran gritos de los jóvenes de la calle.
Por la mañana, nos enteramos de que el sonido dudoso que nos despertó, era  la alegría de los chicos inmigrantes que pudieron pasar la valla de Ceuta. Ya sabíamos la tragedia que sucede aquí aunque sea vagamente ¿Qué tal estarán ellos? ¿Les habrán  hecho daño? ¿Cuántos chicos habrán llegado? ¿Habría mujeres y niños en el grupo?  Luego nos enteramos del significado del grito, “BOZA BOZA”. Es la ¡¡¡ libertad!!!! Con lo cual, cuando pisan  la tierra de Ceuta, empiezan a gritar con alegría, emoción e ilusión.

Nosotras llevamos 6 años haciendo con jóvenes un Campo de trabajo en Ceuta. Lo realizamos con los misioneros javerianos. Es verdad que muchas instituciones han empezado a tener interés por los inmigrantes a medida que va aumentando el número de los que llegan.  Es una llamada para el mundo actual y para la Iglesia actual.  Nos dimos cuenta de que a través de este encuentro, entre los chicos españoles y los inmigrantes que han abandonado su país, todos podían redescubrir  mutuamente muchos valores: respeto y acogida,  justicia e igualdad.  Este encuentro  también ayuda a encontrarse profundamente consigo mismo.  Conocerse mejor y valorarse más. Nuestro mayor deseo era el que después pudieran seguir cultivando un encuentro más íntimo con Dios.
Éramos quince, trece jóvenes que venían de todas partes de España, dos javeriano y yo, Helena Oh, fmm. Entre trece jóvenes había un seminarista de Alcalá de Henares. Nos acoge el Centro de San Antonio. Pertenece a la diócesis de Ceuta y Cádiz. Cuando estábamos allí, el día 4 de agosto, celebramos el undécimo aniversario del centro.  Lo hicimos familiarmente con los chicos y transmitimos la gratitud y el ánimo a Maite responsable de mismo.
Teníamos tres actividades por la mañana: informática, clase de español y manualidades. Los chicos tenían bastante interés aunque no vienen todos los días fielmente. Al principio teníamos un plan nuestro, intentamos cumplirlo y  se lo insistimos a los chicos. Pero poco a poco nos hacía repensar ¿cuál es lo mejor para los chicos?  No fuimos a cumplir nuestro plan, sino a estar y compartir con ellos, por supuesto conocer la realidad de Ceuta de hoy en día.
Cuando los chicos llegan a Ceuta, les mandan al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) los menores van a otro centro. Les ponen el número a cada uno y les hacen una revisión de la salud. Por orden del número, cuando tengan espacio en la península les traen. Nadie sabe cuándo pueden venir. Mientras estuvimos no salió ninguno porque hubo varios saltos a la  valla y esto tensa mucho la situación. Los chicos que no piensan más que en venir tenían que seguir esperando.
Yo Participé por primera vez en este campo de trabajo. Tenía muchas ganas pero no había llegado la oportunidad. Antes de ir preparé muchas cosas de manualidades para hacer con ellos sobre todo tenía la intención de ayudarles y enseñarles. Pero menos mal que se rompió todo mi plan con el primer encuentro con ellos. Es verdad que el objetivo no era hacer cosas, sino estar con ellos. Escucharlos y compartir naturalmente con ellos. Darnos cuenta de que nuestra conversación sincera lleva al entendimiento, comprensión y hasta la amistad. Como cada uno de nosotros tienen su historia propia, ellos también. El valor de la historia no se puede comparar. Así cada una es única y ¡tan bonita! pero tiene que pasar por diferentes puertas depende del lugar donde nacen. Ellos nacen con gran desigualdad y les imponen gran peso por nacer en África o ser de color. Creo que nosotros no  podemos llegar a comprender completamente lo que ellos sienten.  Al escucharlo directamente de su boca estaba llorando por dentro, hablando  conmigo misma para que mis lágrimas no sea solo eso, sino que sean un compromiso de mi misma.
Con dos semanas, fue suficiente para ser como de la familia, hermanos y amigos. Abrazos y besos eran nuestros saludos. Cuando nos encontramos de repente en la calle, era una gran alegría inesperada. Cuando Iba terminando este encuentro, nos venía alguna idea tonta. Queríamos parar el tiempo. Este deseo de estar más tiempo con ellos no era solo tener compasión de ellos. Nos sentíamos más alcanzados y responsables de esta situación.
Cada día teníamos  tiempo de compartir la oración en el grupo. Nos preguntábamos muchas veces por ellos y era para nosotros un desafío. Por supuesto, a través de todo esto iban entrando cada vez más en el fondo de cada uno y creciendo la amistad y la confianza entre nosotros. Cogimos tiempo para compartir cada uno algo de  su vida y su itinerario de fe, luego lo llevábamos a la misa y la oración. Esto nos hacía unirnos más.
Un día antes de terminar tuvimos una fiesta de despedida, durante la fiesta me acordé de un chico inmigrante que nos preguntó el primer día con un poco de enfado. “¿Porque venís y después de poco os marcháis? ¿Por qué nosotros tenemos que quedarnos aquí?  Creo que no fue una queja de que nos marchásemos, sino una expresión del problema de estructura injusta que existen en el mundo. Esto, nos dolió mucho. Tan joven y ya había empezado a conocer la realidad.  Nosotros podemos ir y venir fácilmente. Ellos que lo desean tanto, no  pueden.

Pero en aquel momento, estábamos juntos, jugando, bailando con la música española y cantando cantos de ellos, bailamos, soñamos  que podíamos hacer  algo, aunque sea un movimiento pequeño. Por lo menos estábamos seguros de que  podíamos acogernos y abrazarnos a pesar de que somos muy distintos.
Como había  soñado, tuve muchos encuentros en Ceuta. Sobre todo el encuentro con Dios que estaba en cada momento y en cada persona.
Otra vez, estoy en mi vida cotidiana, me vienen los rostros de los chicos y escucho  sus deseos. También como BOZA! BOZA! salen sus gritos tan ardientes e ilusionados desde mi interior y los escucho y me animan  como una llamada de Dios.  Respondo desde aquí donde estoy ahora…
Helena Oh Yun Jeong – franciscana misionera de María







5/9/17

“I thrist” "انا عطش" Teresa de Calcuta

Hoy celebramos a Santa Teresa de Calcuta con las misioneras de la Caridad fundadas por ella misma. Damos gracias a Dios por ese “I thrist” que en Tánger lo traducen "انا عطش" en la capilla en dónde cada día se encuentran con el Señor, ahí encuentran la fuerza de entregar sus vidas por los demás, al estilo de Jesús.

Pedimos a Santa Teresa de Calcuta que interceda por nosotros para que tengamos la sed de Jesús por la humanidad, y en especial por la humanidad más vulnerable. Que la caridad por los más desheredados de este mundo traduzca nuestra fe y deseo de Dios.

Por todas ellas, por todos los que se acercan a sus comunidades donde siempre mana alegría y deseo de abandono y confianza en el Señor en un amor incondicional por los más pequeños.

Ama a Dios, ama a tu prójimo
Qué hermoso es pensar que todo lo que hagamos por los demás, se lo hacemos a Él. Para facilitarnos el amor entre nosotros, para hacerlo más sencillo, Él ha dicho: “lo que hagas al más pequeño de Mis hermanos…” (Mt 25, 34-40). Incluso tu propia familia, lo que hagas por tu padre, por tu madre, por tu hermano, por tu hermana, por aquella persona que está sola – lo estás haciendo a Jesús. Y lo tienes en tus cinco dedos: “Me – lo – hiciste – a – Mí”. Tu amor a Jesús está en tus cinco dedos: “cualquier cosa que hagas, Me lo hiciste a Mí”. (Charla a los jóvenes, New Orleans, 1985). God bless you Madre Teresa
Tengo sed, I thirst, Je soif, انا عطش

Dieu au milieu de Nous (Dios entre nosotros) Tattiouine

Ce camp d'été a été l'occasion pour moi de me détacher de tout confort pendant une semaine dans le petit village escarpé de Tattiouine. J’ai pu réfléchir sur ce qui faisait l'essentiel de ma vie. Porté par les sœurs Marie, Barbara et le père Rolando, je me suis rapproché de Dieu. J’ai senti sa présence vivante au milieu de nous.
Enfin j’ai été ravi de passer du temps avec les enfants et de leur apporter de la joie et de la bonne humeur ! Je serais heureux de refaire cette expérience.       
Nicolas, 15 ans lycéen à Casablanca



Este campo ha  sido para mí la ocasión de desprenderme de la comodidad durante una semana en el pequeño pueblo de escarpado de Tattiouine. He podido reflexionar sobre que lo que es esencial en mi vida. Acompañado por las hermanas Marie, Bárbara y el padre Rolando, me he acercado a Dios. He sentido su presencia viva en medio de nosotros.
¡Finalmente me encantó pasar tiempo con los niños y traerles alegría y buen humor! Me gustaría repetir esta experiencia.

Nicolas, 15 años estudiante de Instituto de Casablanca







4/9/17

Llenos de Cristo... Midelt-Tattiouine

Todos los veranos “salen de su tierra” muchos jóvenes y adultos, con ganas de conocer y acompañar a otros hermanos culturalmente distintos y que a menudo viven en circunstancias que les hacen vulnerables en aspectos como la seguridad, la supervivencia, la educación o la sanidad. Yo misma pertenezco a este grupo, como también los compañeros Antonio, Alba, María, Raúl y Francesca (FMM), quienes desde el 13 de agosto y hasta el día 28 del mismo mes nos aventurábamos en una nueva experiencia en Marruecos conducidos por el misionero javeriano Rolando Ruiz. Pero la experiencia de este verano iba a presentar dificultades añadidas. Por ejemplo, en mi caso, profesional de la comunicación, me inquietaba un poco eso de no conocer ni el francés ni el árabe, y tener que ingeniármelas para “hablar” y “expresar” sin ayuda de la palabra.
A los pocos días de llegar a Marruecos, la expedición se trasladó a Tattiouine, un pequeño poblado en las montañas del Alto Atlas, habitado por familias bereberes semi-nómadas. Allí conocimos a la comunidad de Franciscanas Misioneras de María formada por Sor Bárbara y Sor Marie, dos mujeres valientes y humildes que asisten a sus vecinos con un dispensario médico y que preparan cada verano un campamento para niños y niñas. Nosotros apoyamos y colaboramos en todo lo que las hermanas, junto a tres monitoras oriundas Khadija, Fatima Zhara y Aziza, habían preparado. Bien, y ahí llegó ciertamente el momento más temido para mí: atender a aquellos niños y jóvenes sin entenderles. Recuerdo que en la primera reunión de equipo me puse muy nerviosa, había que traducir todo lo que íbamos expresando al francés, al español o a ambos, y eso me exasperaba, y me daba sueño. Además muchas moscas revoleteaban a mí alrededor, se posaban en mis brazos, en mis piernas, ahora en una oreja, ahora en la otra… y yo me la pasaba esquivándolas o espantándolas, me distraían. Hasta que llegó una un poco más grande, y decidí fijarme en lo que hacía. La verdad es que se paseó un ratito sobre mi piel, yo apenas la percibía, era como si caminara de puntitas para no molestar, no era tan feo tenerla ahí, pensé. Así que volví a la conversación principal de aquella reunión, pensando que más valía dejarme llevar y empezar a sentir con el corazón y con la piel. Opté por fijarme en aquellos rostros, y en lo que decían aquellas miradas. Fue ahí donde leí acerca de la ilusión, la energía y las ganas de trabajar en equipo. 
Luego llegó el contacto directo con los muchachos, y aquello ya fue un verdadero manantial de comunicación y expresión, sin mediar palabra… o al menos palabra comprensible para ambos. Sin duda, aprendí algo de árabe (dariya), de bereber y de francés, pero aprendí también que los besos curan las dificultades, que los abrazos rompen muros,  que las sonrisas son un auténtico diccionario y que cogerse de la mano es la conversación más bonita y sincera del mundo. Vienen a mi cabeza tantos nombres… Mohammed, Hassan, Oumar, Myriem, Bushra, Farah, Hana. Y todos ellos me hablan de comunión, de una comunión que es capaz de pasar por encima de nuestras creencias, de nuestros miedos, de nuestros prejuicios.
Nos descalzábamos cuando la familia de Sharif nos acogía en su casa para compartir una cena. No bendecíamos la mesa antes de comer, pero comíamos en el nombre de Dios (Bismillah). No rezábamos juntos, pero comíamos de un mismo plato dispuesto para hacerlo todos a la vez. No habían vasos suficientes para todos, pero nos preocupábamos por que tuviéramos cada uno agua para beber. O té, un té hirviendo que regula la temperatura del cuerpo, pero que, además, te hacía sentir integrado y en completa sintonía con un pueblo que presuponíamos tan diferente al nuestro. A través de Sharif, Hazna, Khadija o Fatima Zhara vivimos un encuentro muy especial, un encuentro que nos acercaba a Dios, y que producía en cada uno de nosotros un delicioso asombro: el asombro de sentirse amados por un mismo Padre. No puedo obviar, que fue en el transcurso de estos días que conocimos la noticia del atentado terrorista en Barcelona y Cambrils, ciudades tan cercanas a mi hogar habitual… Y este acto lleno de terror y odio, no pasó por alto en nosotros. “Los responsables eran todos marroquís” indicaban algunos titulares. ¡Qué tristeza! ¡Qué impotencia! Y qué casualidad estar justo allí en ese momento. ¿Qué lectura debíamos hacer de tal situación? No faltaron algunas muestras de solidaridad por parte de nuestros eventuales vecinos. Marruecos no me habló de terror, hice amigos musulmanes, y sus gestos fueron siempre de acogida y de respeto. Cuando pones nombres a las personas (y no etiquetas) comprendes que el bien y el mal no tienen raza, ni religión, ni nacionalidad, ni idioma.
Por suerte, el amor es el idioma universal. Un idioma que aprendí a manejar mejor gracias a los ejercicios espirituales que realizamos en el Monasterio de Notre Dame de l’Atlas (Midelt). Un idioma que, paradójicamente, aprendí en casi-completo silencio, pues mis compañeros y yo vivimos unos días maravillosos en diálogo íntimo con Dios. Sé que cada uno de ellos trajo a Marruecos ciertas heridas en el corazón, yo misma arrastraba algunas. Varias de estas heridas, empezaron a cicatrizar con el tierno baño de comunión en Tattiouine. Luego, una vez llegados a Midelt, los ejercicios fueron como pasar por la enfermería. Y es que ninguno de nosotros, tampoco tú que me lees, vivimos en una felicidad perpetua. Todos hemos sufrido, todos hemos pasado el trago amargo del dolor, de la decepción, de la tristeza absoluta. Dialogar con Dios, y fijarme en su humanidad (“Sintió pavor y angustia” Mc. 14, 32-36) me ayudaron a darme cuenta de que, pese a todo, Él me ama, me consuela, cuenta conmigo y me necesita en el frente de la batalla. Recrearnos en el dolor, nos retiene y paraliza en perpetua enfermería.
Este diálogo, me hacía comprender más y mejor el espíritu con que los monjes cistercienses oraban y trabajaban por un ambiente de profunda comprensión, solidaridad y afecto con sus vecinos musulmanes. Sin duda el Espíritu de Tibhirine. ¿Os suena? En marzo de 1996 el GIA (Grupo Islámico Armado) secuestró en Tibhirine, Argelia, a siete monjes cistercienses, cuyas cabezas aparecieron en una cuneta. De aquella pequeña comunidad solo sobrevivieron dos monjes, uno de ellos, Jean-Pierre Schumacher, reside hoy en el Monasterio de Notre Dame de l’Atlas de Midelt. Conversamos con él, y apreciamos su testimonio. Sabían del peligro que entrañaba su permanencia en Argelia, y aun así decidieron quedarse. Al frente de la batalla. Una batalla que habían lidiado teniendo como referencia a la Virgen María, y fijándose especialmente en el momento en que ésta visitó a su prima Isabel. Según el texto evangélico (Lc. 1, 39-56), la presencia de Jesús es sentida sin verle directamente. Y así es como los cristianos evangelizan entre musulmanes: sin presentarlo abiertamente, sin hablar de Él directamente. Las hermanas Marie y Bárbara, y los monjes del monasterio, como tantos misioneros que han hecho de Marruecos su hogar, viven su fe llenos de Cristo. Como María, amando y sirviendo pese a todo aquello que no comprenden. Su Gracia, les basta. Ha sido un auténtico honor convivir con todos ellos, y también con mis compañeros de misión, a quienes agradezco el apoyo y el cariño incondicional en unos días intensos para llenarse de Cristo.

Blanca Serres Marco – Tarragona