Domund 2018

  • "Cambia el Mundo"


    Descarga todos los materiales para celebrar el Domund 2018
  • "El gran cambio es desde dentro"


    Presentación Domund 2018 - Anastasio Gil, Director de OMP España
  • "Junto a los jóvenes llevemos el Evangelio a todos"


    Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones - Domund 2018
  • "Los jóvenes, llamados a la Misión"


    Reflexión Pastoral Domund 2018 - Anastasio Gil, Director OMP España
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    La jornada en que la Iglesia reza por los misioneros y colabora con ellos
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2/10/18

Una respuesta que nace de un corazón joven... Ceuta


“¡Sí!. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia.”
Papa Francisco
Con estas palabras resonando en nuestra cabeza y el deseo que, desde hacía tiempo, nos impulsaba a hacer misión, emprendimos esta aventura que ha sido todo un regalo de humanidad.
Nos presentamos. Somos Ana y Laura, dos jóvenes de Guadalajara que colaboramos con la Delegación de Infancia en distintas actividades, además de ser catequistas en nuestras respectivas parroquias, San Pedro Apóstol y Santísimo Sacramento. Nos conocimos como monitoras en el campamento diocesano Zagalópolis, y desde esa amistad sentíamos la inquietud y, en cierta parte, la necesidad de salir de nuestra “zona de confort” y vivir una experiencia de misión desde nuestra fe cristiana.
Inicialmente, nuestra idea no iba encaminada a lo que finalmente ha sido: un campo de trabajo con inmigrantes en Ceuta, del 12 al 25 de agosto. Pero, escribiendo estas líneas y recordando a nuestros amigos migrantes, nos damos cuenta que la misión es una sola: acompañar al hermano que sufre.
Durante el viaje a Ceuta, estábamos llenas de ilusión y expectantes por conocer la realidad que se vivía allí, pero no nos podíamos imaginar hasta qué punto nos iba a sorprender y lo llenas de vida que estaríamos a la vuelta.
Los primeros días en el Centro San Antonio de Inmigrantes, que es el lugar donde hemos convivido con los inmigrantes, fueron un golpe de realidad para cada uno de nosotros. El estar de tú a tú en los talleres de la mañana y empezar a conocer a la persona en sí, más allá de su país de origen, su color de piel, su religión…te rompe todos los prejuicios que por desgracia llevamos arraigados al vivir en una sociedad que deshumaniza a las personas y que busca antes el “yo” que el “nosotros”.  
Mamadu, Alpha, Ibrahim, Sherif, Alseny, Saidu, Mohamed…son jóvenes como nosotros, con los mismos sueños, las mismas inquietudes, con muchas ganas de aprender y de seguir formándose, que viven con la ilusión de encontrar una vida digna en la península. Y como personas que son, también les duele abandonar su hogar, su país…atravesar un desierto durante meses pasando grandes necesidades, enfrentarse a mafias de trata de seres humanos, y llegar a Marruecos, que recibe dinero de Europa, hace lo posible para quitar de las fronteras a los inmigrantes y devolverlos en pésimas condiciones a distintos lugares de África. Muchos de ellos pasan largas temporadas en el bosque que separa Marruecos de España, esperando el momento de poder saltar la valla y pisar, por fin, territorio español. Como jóvenes que somos… ¿crees que una valla va a poder frenar los sueños y la esperanza de vivir dignamente? Esos “salvajes” de los que los periódicos hablan solo buscan ser tratados como personas y vivir en paz.
Cada día que pasaba, la complicidad y la alegría de estar juntos eran mayores. Verles sonreír cuando pronunciaban bien una frase en español, disfrutar haciendo dedicatorias para Maite o sus ganas de aprender, no solo cosas prácticas sino también valores y formas de comportamiento para ser mejores personas…nos llenaba por dentro y sentíamos que recibíamos mucho más de lo que les intentábamos dar.
Por suerte, hemos compartido momentos que quedarán marcados en nuestro corazón para siempre, como la celebración de la Fiesta del Cordero, la entrada de los últimos 116 inmigrantes a Ceuta, dos salidas hacia la península, la oración conjunta frente a la valla…Muchas experiencias inolvidables que, con una mezcla de dolor y alegría, han engrandecido nuestros corazones y los han llenado de nombres.
Ahora la misión continúa. Todo lo recibido, que ha sido mucho, no puede quedarse guardado en nosotras, debe ser compartido para que dé fruto. Queremos agradecer a los Misioneros Javerianos y a las Franciscanas Misioneras de María el habernos guiado hacia el encuentro con el hermano migrante, donde hemos descubierto el rostro sufriente de Cristo, que necesita que seamos luz en medio del mundo.

Ana Hurtado Montoya
Laura Chiloeches Martínez
Delegación de Juventud y de Misiones de Sigüenza-Guadalajara












25/9/18

Vigilia de Oración por las Misiones 2018

Vigilia de Oración por las Misiones 2018
Vicaría VI Madrid suroeste
Día: 8 de octubre 2018 a las
Hora: 19:00 horas
Lugar: Clarisas Franciscanas
c/ Clarisas 2, 28019, entrada por General Ricardos, Madrid.

Con motivo del mes misionero, nos unimos a las  hermanas Clarisas Franciscanas para orar por las misiones, los misioneros, misioneras y en especial por los jóvenes durante el sínodo de la juventud.
El Papa Francisco en el mensaje para la jornada mundial de las misiones  2018 hablando de la misión ad gentes dice a los jóvenes y a través de ellos a todos que, “no se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.
Programa
-          19:00-19:20 Vísperas animadas por la comunidad de las Clarisas Franciscanas.
-          19:25-20:30 Adoración animada por los jóvenes de la Parroquia del Santo Niño del Cebú. Durante la adoración habrá el testimonio de un joven que ha vivido el verano en misión: “Es posible enamorarse de una tierra sin apenas conocerla?”
Oh mi bien amado, una sola misión no me sería suficiente, quisiera anunciar el evangelio a un tiempo en todas las regiones del mundo y hasta en las islas más lejanas. Yo quisiera ser misionera, no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y continuar siéndolo hasta la consumación de los siglos”. (Santa Teresa de Lisieux, Manuscrito B, 3r).
 Invitan:
Clarisas Franciscanas de General Ricardos y Equipo de misiones de la Vicaría VI Madrid suroeste.


La misión en Asia, ministerio de presencia y diálogo interreligioso

  

La misión en Asia, ministerio de presencia y diálogo interreligioso
Queridos párrocos y amigos de colegios de la Vicaría VIª y todos los que sintáis pasión por la misión. Este año para el lanzamiento del Domund celebraremos una charla-lanzamiento para provocar el interés en la participación a la misma. Será dada por el misionero javeriano Benjamín Gómez Salas, misionero 26 años en Bangladesh y actual coordinador del área de misión-cooperación de la CONFER.
El Papa Francisco, nos dice que: “No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6) … Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor”. (Mensaje Domund 2018)
CHARLA-LANZAMIENTO DEL OCTUBRE MISIONERO 2018
PROGRAMA:
·         LUGAR: Parroquia Santa Cristina, Paseo de Extremadura, 32, 28011 Madrid (metro línea 6 Puerta del Ángel).
·         DÍA y HORA: viernes, 5 DE  OCTUBRE A LAS 19,30 horas.
·         AGENDA:
1)      19:30 Eucaristía por la Evangelización de los Pueblos
2)      20:15 Saludo: D. Jorge Ávila Mejía, Vicario  Episcopal.
3)      20:20 Lema Domund: Rolando Ruiz Durán, coordinador de misiones de la Vicaría VIª
4)      20:30 Charla: Benjamín Gómez Salas, misionero javeriano 26 años en Bangladesh, responsable del área misión-cooperación-migraciones de la CONFER, nos hablará de “La Misión en Asia: ministerio de presencia y diálogo interreligioso”.
5)      21:15 Fin.

            Contamos con vuestra presencia y corazón misioneros.
           
P. Rolando Ruiz Durán s.x.  Coordinador-Misiones- Vicaría VIª



24/9/18

Con Jesús niño a la misión (proyecto de Infancia Misionera)


¡Aquí están! … los materiales de Infancia Misionera
Obras Misionales Pontificias acabar de publicar la primera entrega de materiales del proyecto de Infancia Misionera "Con Jesús Niño, a la Misión" para septiembre-octubre.
La misión en los niños no es solamente una Jornada a lo largo del año, por ello te proponemos que conozcas de forma bimensual las actividades y recursos que hemos elaborado para trabajar con niños y que encontrarás en nuestra página web https://www.omp.es/infancia-misionera/. Los nuevos recursos de septiembre-octubre ya están disponibles para profesores, catequistas, educadores, padres y madres, párrocos, animadores y agentes de pastoral para trabajar con los niños y enseñarles a ser "más amigos de Jesús y ser sus pequeños misioneros".
El Encuentro con la Palabra te proporciona una sesión de oración a través de una ilustración para propiciar que los niños interactúen con Jesús. Este mes trabajamos La Anunciación. Además, en la sección de Jornada Misionera conocemos el Domund 2018 y sus materiales, ¡imprescindibles para cambiar el mundo!
Conocemos a fondo las nuevas secciones de la revista Gesto: póster, coleccionables, curiosidades y un personaje muy especial que nos acompañará a lo largo del curso. Y como la misión no es cosa de uno sólo, te acercamos al Tren Misionero: un encuentro para vivir la misión en comunidad.
¿Ya has creado tu Rincón Misionero? Si todavía no lo has hecho no te preocupes, en la primera entrega de estos materiales te explicamos cómo hacerlo.
¿Cómo conseguir estos materiales? Puedes descargarlos desde la web de Infancia Misionera, en el mes de noviembre publicaremos nuevas propuestas para los más pequeños. Además puedes  suscribirte a este proyecto mandando un mail a infanciamisionera@omp.es con tus datos y te enviaremos todas las novedades y recursos de trabajo que estamos elaborando.
Si aún no conoces este interesante proyecto para trabaja con niños Te invitamos a conocer la “Guía práctica para trabajar la misión con los niños” en la que explicamos en profundidad este nuevo proyecto.

19/9/18

Carta de jóvenes cristianos españoles que se hacen voz de los jóvenes inmigrantes que llegan a Europa.


A D. José Luis Pinilla Martín, sj, director del Secretariado de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
A D. Anastasio Gil García, director del Secretariado de la Comisión de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de la CEE y director nacional de las Obras Misionales Pontificias.
A D. Gonzalo Raúl Tinajero Ramírez, director del Departamento de Juventud de la CEE.
Asunto: Carta de jóvenes cristianos españoles que se hacen voz de los jóvenes inmigrantes que llegan a Europa.
El 12 de agosto de 2018, once jóvenes cristianos de diferentes diócesis de España (Albacete, Coria-Cáceres, Jaén, Madrid y Sigüenza-Guadalajara) y tres misioneros (una franciscana misionera de María coreana, un misionero javeriano mexicano y una laica misionera de la delegación de misiones de Teruel y Albarracín) comenzamos un campo de trabajo en el Centro San Antonio de Atención y Acogida de Inmigrantes de Ceuta[1]. Antes de esta experiencia, no éramos capaces de empatizar con el inmigrante, pese a que conocíamos la situación actual en nuestras fronteras y nuestros corazones deseaban entrar en su piel.
Allí vivimos una experiencia de misión en la que conocimos la dura realidad de la inmigración, habiendo vivido en primera persona, con mucha alegría, entre otras cosas, una entrada masiva de jóvenes inmigrantes en Ceuta al grito de “Boza, boza” (“libertad, libertad”), “España…, libertad; gracias, muchas gracias” (dirigiendo sus miradas al cielo); y al día siguiente, con mucha tristeza, impotencia y gran decepción, el saberlos, en menos de 24 horas, expulsados a territorio marroquí, rumbo a un calvario que seguirá destrozando sus sueños, atesorados durante la larga travesía de la inmigración, hacia una vida digna y más humana. Como consecuencia del encuentro con el joven migrante, se ha producido un cambio en nosotros que nos ha impulsado a escribir esta carta en favor de sus derechos y dignidad.
Nuestra tarea en Ceuta se basaba en ofrecer cariño al inmigrante y ser bálsamo en las muchas heridas físicas y espirituales, a través de nuestro estar con ellos, haciendo amistad, consolidándoles en su autoestima para forjar sus sueños como seres humanos e hijos de Dios; y, por la misma situación, abrir nuestros corazones a la humanidad entera, por quien Cristo se ha entregado al Padre, en un gesto de infinito amor.
Hemos estado leyendo las diferentes respuestas de parte de asociaciones y de personas, en referencia a la expulsión de los 116 inmigrantes que han entrado en Ceuta el 22 de agosto, memoria de María Reina, que ha coincidido con la fiesta musulmana del Sacrificio del Cordero. Hemos pensado en escribir, también nosotros, como Iglesia que somos, para compartir nuestra fe, sentimientos y agradecimiento por todos los que trabajan en favor de los inmigrantes y se preocupan de esta realidad tal como Cristo lo haría.
Fe y sentimientos
Esto nos afecta directamente, porque vemos en ellos a hermanos, a jóvenes como nosotros a los que se niegan derechos fundamentales. Entre ellos, el de libre circulación y el de poder estudiar y formarse. Hemos querido mostrar nuestro interés y fe para defender las libertades básicas de toda persona, porque vemos en ellos el rostro sufriente de Jesús en la cruz. En su camino de obstáculos y dificultades, Cristo les acompaña a través de su Iglesia, y esto no nos permite quedarnos indiferentes. Nuestras facilidades y nuestras ventajas por haber nacido en otro continente nos interpelan, en nombre de nuestra fe, a hacer algo en favor del desarrollo integral de sus personas.
Sería muy cómodo, como cristianos, dejar las cosas como están y abandonar esta tarea en manos de personas especializadas en esta materia o políticos y gobernantes de los países, pues creemos que los jóvenes, y en especial los jóvenes dentro de la Iglesia, tenemos una respuesta que dar. Es un momento crucial el que estamos viviendo, porque se están tomando decisiones muy importantes en todos los países y, si no actuamos, las consecuencias podrían llegar a ser más inhumanas y poco coherentes con nuestra fe.
Sentimos como propio este dolor que están atravesando los inmigrantes y deseamos poder llegar a meternos en su piel, porque esto es lo que haría Cristo.
Hacia el Sínodo de los Jóvenes, “Jóvenes, fe y discernimiento vocacional”
Gracias al encuentro personal que hemos tenido con los inmigrantes, nos hemos dado cuenta de que no existen diferencias entre ellos y nosotros como jóvenes. Tenemos los mismos intereses, deseos e inquietudes; queremos estudiar, trabajar y desarrollarnos como personas. No obstante, a ellos se les priva de estos derechos fundamentales que todos deberíamos poder ejercer. Y es por esta razón por la que ellos ven como única opción salir de sus países de origen para intentar encontrar un futuro digno en otro lugar.
Con motivo del Sínodo de los Jóvenes, hemos considerado importante que estos jóvenes inmigrantes también tengan voz y que sus anhelos sean escuchados por la Iglesia.
Además, esto afecta directamente a nuestra manera de vivir la fe. En estos hermanos nosotros encontramos a Cristo sufriente y necesitado, y por medio de ellos escuchamos la llamada a la entrega total de nuestra vida a los que más lo necesitan. De hecho, esta carta es fruto de esa llamada y de la acción del Espíritu Santo en nosotros, siendo, a su vez, el primer paso del cambio de nuestra mentalidad en favor de la situación de los inmigrantes.
Propuestas
Como Iglesia no podemos quedarnos indiferentes ante el sufrimiento ajeno; tenemos el deber moral y cristiano de ayudar a los necesitados y marginados de nuestra sociedad: “Porque era forastero y me acogisteis” (Mt 25,35; cf. Mt 25,31-46). Por tanto, esta responsabilidad conjunta que tenemos los miembros de la Iglesia de cara a cambiar esta situación debe concretarse.
Creemos que es cada vez más importante la concienciación de la sociedad ante este problema, especialmente en lo que se refiere a los jóvenes, debido a que gran parte de la información que nos llega está sesgada y únicamente se ve desde el punto de vista de Europa, generalmente en contra del inmigrante. Como Iglesia tenemos la misión de humanizar al inmigrante, dejarnos humanizar y ser defensores de sus derechos ante la sociedad occidental.
Creemos conveniente la realización de jornadas de trabajo conjunto entre asociaciones cristianas y no cristianas que se dedican a ayudar al inmigrante en los diferentes países del mundo. Esto permitiría aunar esfuerzos y dar una solución más eficaz, poniendo siempre en primer lugar al hermano necesitado. Además, puede ser una medida de concienciación de esta realidad: por una parte, al celebrarse estas reuniones en un ámbito internacional, habría una mayor visibilidad de los cambios que se están produciendo para mejorar el estado de cosas; por otra parte, mucha más gente se vería involucrada y cambiaría su forma de pensar respecto a la dignidad del inmigrante, lo cual podría llevar a una mejora real y definitiva de la situación.
Sabemos que ya se está haciendo en algunas diócesis, congregaciones religiosas y parroquias, pero se podría dar aún un mayor impulso a la acogida de inmigrantes de forma organizada y regulada por medio de las parroquias, en línea con lo que dice el papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2018: “Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”[2]. Dentro de esta dinámica, se les podría facilitar alojamiento y manutención, ya sea dentro de las parroquias o en familias; actividades formativas que les ayuden a su integración en la sociedad (idiomas y costumbres); actividades lúdicas (música, juegos y deportes); y acompañamiento personal (que el inmigrante se sienta querido, valorado, escuchado…).
Conclusión
En fin, como jóvenes cristianos queremos expresar nuestra fe; hemos visto a Cristo a través del inmigrante, nos ha removido nuestro ser y queremos, dentro de nuestra fragilidad, ser voz de estos jóvenes inmigrantes que buscan una vida plena (“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”, Jn 10,10) y en quienes Cristo se identifica (“En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”, Mt 25,40). Nosotros lo hemos meditado, lo hemos rezado y, escuchando lo que dice el Papa en Evangelii gaudium, queremos ser callejeros de la fe[3], sabiendo que somos una misión de Dios en este mundo.
Grupo del Campo de Trabajo de Inmigrantes en Ceuta, agosto 2018
Ana Hurtado Montoya, parroquia San Pedro, Guadalajara
Antonio Guerrero Quesada, Seminario Diocesano de Jaén
Cristina González Romero, Albacete
Francesca Ko Hyung Hee, fmm, franciscana misionera de María, Madrid
Inés Sánchez-Muliterno Bleda, Albacete
Laura Chiloeches Martínez, parroquia Santísimo Sacramento, Guadalajara
María Elbal Rodríguez, parroquia San José, Albacete
María José Soriano Casino, laica misionera de la Delegación de Misiones de Teruel y Albaracín
Manuel Medina Parra, Milicia de Santa María, Cáceres
Javier Cascón Coca, parroquia San Hilario de Poitiers-Milicia de Santa María, Madrid
Javier Contreras Mora, parroquia Nuestra Señora de Europa, Madrid
Jorge Mora Pinilla, parroquia Nuestra Señora del Valle, Madrid
Paloma Martínez Carbajal, Albacete
Rolando Ruiz Durán, sx, misionero javeriano, Madrid

Madrid 28 de agosto de 2018, fiesta de san Agustín de Hipona



[3] “Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Algunos participan en la vida de la Iglesia, integran grupos de servicio y diversas iniciativas misioneras en sus propias diócesis o en otros lugares. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean «callejeros de la fe», felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!” (EG 106).


Ecos de esta carta en la prensa:

OMPRESS pinchar aquí

Europapress pinchar aquí

Vídeo campo de trabajo:

Centro San Antonio de Inmigrantes Ceuta 2018

10/9/18

Homenaje a Anastasio Gil, director nacional de OMP España


Querido Anastasio quiero decirte tantas cosas, no me salen palabras para decirte que nos haces falta, pero que estamos profundamente agradecidos por el don de Dios que en ti hemos recibido.
Dejas un vacío, pero curiosamente se llena por la esperanza inquebrantable de un Dios que da sentido a todo, aunque aún no lo perciba plenamente,  estoy convencido de que es así.
La misión Ad Gentes en España y en el mundo se hace eco del heraldo que tú has sido. Ese empeño y dedicación a la misión, recordando tantos nombres de misioneros y misioneras, de lugares: diócesis, pueblos y testimonios ofrecidos por ellos, tiene sentido y nos invita como tú solías decir “a cerrar filas con los misioneros”.
Un don para la animación misionera de una tierra como España, que ha sido tan generosa en el don de misioneros y misioneras, y que aún arde del deseo de comunicar la persona de Jesucristo y su Evangelio.
Un don para los que hemos podido saborear tu pasión por la misión, pero también la firme convicción de que la Iglesia no es Iglesia si no es misionera y que la misión Ad Gentes nos urge a todos pues es la pasión de Cristo, de que todos le conozcan.
Un don para fomentar y acompañar a las vocaciones misioneras de jóvenes, laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes.
En fin, un don para nuestra humilde congregación de los misioneros javerianos, pues nos has llamado para colaborar en todo lo que fuese posible con las OMP y favorecer  que las Iglesias locales tomen consciencia de su ser misioneras y se comprometan por la misión Ad Gentes.
Gracias a ti, gracias por tu sencillez firme y convencida de que la Iglesia es misionera y vive de la misión.
Rolando Ruiz Durán sx (Misioneros Javerianos en España)

9/9/18

Bailando con los Bereberes. Experiencia Misionera Midelt – Tattiouine


¿Es posible enamorarse de una tierra sin apenas conocerla? Se me venía a la cabeza mientras estaba en un autobús rumbo Midelt desde Tetuán. Una cabeza llena de preguntas, pero con una que sobresalía por encima de todas las demás: Padre, ¿Por qué me has llamado a venir aquí?
Ya pronto en el viaje me daba cuenta de que la cultura que me rodeaba era distinta. Había cosas que no cabían en mi cabeza, como que el autobús se retrasase una hora y media o como en el interior del mismo la gente compartía su comida con los demás pasajeros. Dos palabras:  paciencia y solidaridad.
Soy Jorge, tengo 21 años y soy cristiano. Como consecuencia de esto último, me decidí a realizar esta experiencia de misión, con el objetivo de acercarme a Dios, ponerle en el centro de mi vida y aprender a escuchar lo que Él esté dispuesto a susurrarme o a gritarme. Pues muchas veces, él nos habla, pero el ruido nos ensordece; o nos hace señales, pero las distracciones nos ciegan.
De esta forma salí de Ceuta un 26 de julio rumbo a Midelt- Tattiouine, con varias ideas en la cabeza, ir al encuentro de nuestro hermano musulmán y ser capaz de escuchar a Dios en tierras de Alá.
Una vez que llegué a Midelt y a Tattiouine, me di cuenta que ambas cosas iban unidas, al conversar con las gentes, al observar el respeto que tenían a los cristianos,  a nuestra mera presencia… yo estaba alucinando, en shock, ¿Cómo era posible que esta gente nos tratase como grandes invitados, sacándonos sus bienes mas preciados de la despensa, ofreciéndonos los mejores lugares que disponían para dormir? A día de hoy me cuesta entenderlo. Sin embargo, cuando estas entre ellos, hay algo que te hace encajar todas las piezas en tu corazón, que te da una alegría y una tranquilidad infinita: DIOS.
Todos los días por la mañana, en Tattiouine, me sentía acompañado por Él: al rezar con las hermanas, al recibir un salam de Hazna o Sheriff, un ça va de Yussuf… Porque aunque fuésemos extranjeros, ellos nos acogieron como a iguales, como a sus hermanos, y nos dieron toda su confianza. Y ahí en esas gentes vi a un Padre que te brinda la mano para entender  y querer al otro; un Padre que tiende puentes, en vez de levantar murallas; un Padre que te da vida y alegría para continuar. Momentos en los que me preguntaba, todo esto que estoy viviendo, nunca antes lo había experimentado, este amor de Dios, esta presencia. Y surgían más preguntas: ¿Qué hemos hecho en Europa para perder parte de esta humanidad?
Me cuesta expresar todo lo que viví, toda la alegría y frustración que durante esos días experimenté. Como al principio estaba preocupado por no controlar el idioma y como al final me comunicaba hasta con humo si hacia falta. Las dudas que podría sentir en Madrid, se esfumaron allí, y cada momento pasado en el Atlas fue un instante que guardar. Los pocos días que pasé “arriba”, en Tattiouine, se me pasaron como meses, como un sueño que parece que es otro el que lo está viviendo. Los días eran eternos, larguísimos, pero con tantas vivencias, con tantos detalles bonitos que asimilar, que era bellísimo, era espectacular. La mente no sabía donde estaba, ni con quien hablaba, borró barreras y surgió solo una palabra: VIVE. Vive sin que te importe cual sea la religión de él de al lado, sino solo importándote si él está bien. Vive sin que te importe si has dormido poco, estas cansado, tienes hambre o hace un calor de mil demonios… VIVE. Vive como Jesús vivió hace dos mil años, con alegría, sabiendo que El Reino de los Cielos ha llegado…Vive con el que tienes al lado, quiérele, compréndele y ayúdale.
Cuando me planteé esta experiencia, surgió la pregunta, ¿Entonces qué voy a hacer yo allí? Sino controlo el idioma, la cultura, con los niños no puedo comunicarme. La respuesta que recibía era: vas a estar, acompañar y ayudar en todo lo que haga falta. Ahora comprendo porque esta respuesta no me tranquilizaba,  ni a mí, ni a mi familia ni amigos ni a nadie. Porque es una pregunta que no se responde hasta que estas allí. Hasta que el primer día Sheriff y Hazna te invitan a su casa a tomar un té y cenar, sin conocerte de nada. Hasta que no conoces a todos los niños: Mohammed, Mustafa, Said, Anás, Fátima, Myriam…Y te das cuenta de que son niños como los que hay en España, que solo quieren jugar y pasar un buen rato. En esos momentos en los que solo puedes ayudar llevando comida, dando de beber, sonriendo o mandando callar en un idioma desconocido como es el dariya. Hasta que un niño no viene sonriéndote y dice tu nombre y mil palabras más incomprensibles, o hasta que no metes en tus expresiones diarias el bismillah, inshallah, hamdulillah. Es en estos momentos cuando empiezas a comprender la respuesta, y sonríes, te ríes; entendiendo un poco por el proceso que pasan los misioneros, como Rolando, las misioneras franciscanas de María, Marie (que forma parte de la comunidad de Tattiouine) y Marie Christine. Estas últimas, que simplemente con su presencia me dieron respuestas a preguntas que no sabía ni que tenía, me enseñaron a Dios al ver  su casa, sus costumbres, su sencillez, su manera de ver el evangelio…
Claro que todo esto comentado anteriormente, romper las barreras materiales, quebrar esquemas y ensanchar nuestro corazón, nos introdujo en la siguiente semana. Después de haber conocido a un Dios entre las gentes, de haber observado el “epicentro de la humanidad”, tocaba preguntarse y escuchar a Dios. Era el momento de abrir el corazón al Padre y como en su día, hizo Francisco, preguntarnos “Señor, ¿Qué quieres que haga?”. Y el espacio para hacer esto, no podría ser mejor; estábamos en tierra de Islam, en un monasterio Cisterciense, con el último superviviente de Thibirine. Todo era idóneo, los ejercicios ignacianos se adecuaban perfectamente a la situación.
Tras vivir esta experiencia, solo tengo agradecimientos a todas aquellas personas que me empujaron a decir que sí, que me apoyaron. A Rolando que me propuso esta gran locura, A los  que me acompañaron estos días, tanto cristianos como musulmanes. Y a Dios por permitirme vivirla y aprovecharla.
 No seáis jóvenes  de sillón, adormecidos, atontados!  Muchos os quieren así, pero debéis luchar por vuestra libertad, por dejar vuestra huella” JMJ 2016.
Jorge Mora Pinilla
Parroquia Nuestra Señora del Valle, Madrid


5/9/18

Una mochila llena de humanidad: Ceuta


Me llamo Cristina, tengo 20 años y llegué a Ceuta un 12 de agosto de 2018. Reconozco que aquel día en la mochila llevaba inseguridad, dudas y mucha ignorancia acerca de la realidad con la que me iba a chocar durante dos semanas, pero también llevaba muchas ganas y la mente y el corazón abiertos a lo que estuviera por llegar.
El primer choque llegó al día siguiente cuando conocí a los inmigrantes que, con el paso del tiempo, serían mis amigos. En sus ojos vi alegría y esperanza y en sus manos las cicatrices de un camino doloroso.

Con juegos y muchas, muchas risas, comenzó la experiencia que marcaría un antes y un después en mi vida.

Mi “trabajo” en el campo se basaba en hacer manualidades con ellos. Entre pulseras y collares surgía el cariño, el respeto y la amistad, así fue como yo me abrí a ellos y ellos a mí, superando la frontera del idioma porque, gracias a dios, una sonrisa es un idioma universal perfecto para iniciar cualquier conversación.

Ahí comenzó a cambiar mi mirada, seguía leyendo noticias sobre inmigración, pero ahora les ponía nombre y rostro, dejaban de ser ajenos y distantes para mí, eran mis hermanos los que estaban muriendo al otro lado y no eran salvajes e invasores, eran jóvenes con los mismos sueños que yo, con la única diferencia de haber nacido en un continente distinto.

El segundo choque llegó en Marruecos, seguimos conociendo la realidad del inmigrante. Tras un largo camino lleno de piedras, de mafias, hambre, miseria, violaciones… llegan a Marruecos y su vida allí sigue siendo muy complicada.
Tuvimos el placer de ir al centro Lerchundi, de Río Martil, donde pudimos compartir y debatir con inmigrantes, marroquíes, profesores de universidad… sobre la empatía, la voluntad y el problema de la inmigración en la actualidad desde puntos de vista muy distintos y enriquecedores.

El tercer choque llegó con un grito de “boza, boza” (“libertad, libertad”), con la alegría de quien piensa que se ha salvado, corrían sin importarles las heridas, un rastro de sangre recorría las calles y también nuestras manos. Ahí entendí que una valla nunca podrá frenar a gente que no tiene nada que perder, es una cuestión de vida o muerte.
Al día siguiente, esas personas fueron devueltas a Marruecos por el gobierno español, sin tener en cuenta que estaban heridos ni los malos tratos que podrían sufrir. Y es en estos casos donde cerramos los ojos, justificamos la acción y nos olvidamos de que los que sufren son personas, como nosotros.

Ese mismo día, acompañamos a algunos de nuestros amigos al puerto. La sensación era agridulce, iban a cumplir su objetivo de llegar a la península, pero todos sabíamos que su vida allí no iba a ser fácil y que una vez cruzaran el estrecho volverían a estar solos. En esos momentos solo queríamos abrazarlos, sus ojos rojos dejaban ver su miedo a lo desconocido y su tristeza al separarse de nosotros y yo, solo le pedía a Dios que les fuera bien.

El día 25, al volver a la península, miles de pensamientos y sentimientos me sobrecogían, pero confío en que Dios sepa ponerlos en orden y me ayude a hacerlos llegar a los demás.
Ha sido una experiencia única y estaré eternamente agradecida por haberla podido vivir y por las personas que me han acompañado y que me acompañarán en mi camino.

Cristina González Romero
Albacete