Mostrando entradas con la etiqueta Domund 2014. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Domund 2014. Mostrar todas las entradas

20/10/14

Carta de Luis Pérez desde Sierra Leona para el DOMUND

Este domingo 19 de octubre también celebramos el Domund en nuestra Parroquia de San Guido María Conforti de Makeni, en Sierra Leona, como se celebra en todo el mundo, para eso es el «La jornada Mundial para la Evangelización». Cuando yo era pequeño pensaba que, en las «Misiones», la gente celebraba el Domund por lo que de esta jornada recibía: ayuda para la vida de las comunidades cristianas.Todo el mundo se acordaba de «las misiones»:unos daban y otros recibían. (Tal vez todavía hay gente que piensa así…no creo ¿verdad?)
Pasando los años, durante mi formación misionera, me enteré de que no era así; en los años que he trabajado en Sierra Leona he visto que no es así: Las comunidades cristianas y parroquias colaboran económicamente, con la oración y con el envío de misioneros a otros países. Y esto lo hacen por la sencilla y profunda razón de que el haber descubierto a Cristo, a través de la misión, ha cambiado y dado un nuevo sentido a sus vidas, les ha aportado el saberse amados por Dios, el vivir la fraternidad como hermanos-as; la alegría de que, a pesar de los pesares, Dios está con nosotros, nos libera del mal, nos da la fuerza y la esperanza de crecer como personas «humanas», en comunión cordial y responsable con los demás.
«Renace la alegría» es el lema de este año. Un lema que, aparentemente, choca con la realidad que está viviendo el pueblo de Sierra Leona. ¿No hay que tener mucha «cara» para hablar de alegría cuando el ébola siembra el país de miles de afectadosy muertos, cuando destruye familias, arrasa la economía, aísla el país,destruye mucho de lo construido después de la guerra civil de hace unos años…? ¿No hay que tener mucha «cara» para destinar la colecta del domingo, en esta situación, en vez de a ayudar a los afectados del ébola, a la labor misionera de la Iglesia…?
¡Pues no! los feligreses contribuyen con gusto y hasta con más generosidad, convencidos de que haber encontrado a Cristo es lo mejor que les ha pasado en sus vidas, alegres por poder colaborar a que otros lo encuentren, sabedores de que si el mundo viviera -con fe o sin ella- los VALORES de Jesús este mundo sería diferente y las calamidades, como el ébola que arrasa el país, se afrontarían con más solidaridad, justicia y celeridad…
«Renace la alegría«, un lema sugestivo; «Con Cristo la alegría nace y renace», yo, «sin pretensiones» añadiría: PERMANECE, este puebloy estas comunidades, a pesar de la realidad adversa y destructiva, y nosotros con ellas, no hemos perdido la alegría de ser lo que somos, de afrontar el sufrimiento haciéndonos cargo los unos de los otros. Sí, es verdad, es una alegría un poco «empañada», una alegría que esperamos que crezca y se «desempañe» con la colaboración de todos, aquí y allí, para hacer un mundo más fraterno, justo, solidario, más digno, más vivible…Aquí, como siempre, no sólo hay pobreza y sufrimiento, también hay vida y alegría.
Muchos saludos y hasta la semana que viene.
P. Luis Pérez Hernández s.x.
Misionero Javeriano en Sierra Leona
Fuente:
http://www.abc.es/toledo/ciudad/20141019/abci-primera-carta-desde-sierra-201410191334.html

Gracias Luis por tus palabras que nos permiten entender el más profundo sentido de la misión que es y nace del encuentro con Jesucristo con quien nace y renace la alegría y, la razón por la que los misioneros dejan su país y familia para ir con los otros hermanos y hermanas a compartir la vida.

19/10/14

Ourense Misionera Renace la alegría DOMUND 2014

Ourense diócesis misionera, Domund 2014
Del 8 al 19 de octubre la Delegación de Misiones de Ourense ha animado muchas actividades dentro de la Campaña del DOMUND “Renace a Ledicia” (Renace la alegría). Parroquias, colegios, Institutos, religiosas contemplativas, sacerdotes, profesores de religión, seminaristas. Un profundo espíritu misionero que se respira y percibe en el deseo de escuchar, hablar, reflexionar y orar por los misioneros y misioneras. Don Leonardo Lemos Montanet, obispo de Ourense, escribe a sus diocesanos “Octubre es un mes mariano (el 8 de septiembre inició el año mariano con el lema: con María Ourense en misión), pero además celebramos el DOMUND, que nos habla de misiones, de misioneros y misioneras… un hijo de esta tierra, el (misionero javeriano) P. Adolfo Zon será consagrado obispo coadjutor de Alto Solimoẽs en Brasil, una vez más se constata que la fidelidad misionera de tantos ourensanos es efectiva”. Y así es, el interés de los sacerdotes en los diferentes arciprestazgos cuyos retiros arciprestales ha sido el Mensaje del DOMUND, niños, adolescentes y jóvenes, catequistas, prensa, etc. son testimonios palpables del interés misionero que se vive en Ourense. 
También se ha invitado a un misionero, el javeriano Rolando Ruiz, para ir y dar testimonio. En Celanova y Carballiño ha predicado el retiro a los sacerdotes, en Ribadavia se ha entretenido con los parroquianos de San Juan en las Eucaristías, encuentros con catequistas, grupo bíblico, y también en los cursos de Religión del Colegio Tomás Lemus e IES O Ribeiro. En Ourense ha visitado el Colegio de la Purísima, el IES Otero, el CEIP Aneja, la Escuela Profesional Santo Cristo y el Colegio del Divino Maestro; de igual manera se encontró con los seminaristas de los Seminarios Mayor y Menor, con los conventos de Clausura de las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada y con las Carmelitas Descalzas que quieren tanto a los misioneros y que están presentes en sus oraciones. La Parroquia de Fátima ha sido el escenario de la Vigilia Diocesana por las misiones y además se han celebrado ahí las Eucaristías del día del DOMUND con testimonio misionero.
Con particular agradecimiento a Dios y a los ourensanos se visitó Seixalbo, pueblo en dónde nació Adolfo Zon, obispo coadjutor nombrado por el Papa Francisco para una diócesis misionera en Brasil, y se celebró la Eucaristía ahí en dónde fue bautizado, hizo su primera comunión y celebró su primera misa como sacerdote y que ha sido testigo de tantos momentos en el que de regreso por vacaciones compartía su vida misionera con la gente que le vio crecer. De igual manera se visitó la Parroquia de San Pío X para celebrar una Misa y poder ahí rezar a Dios por su nuevo ministerio episcopal misionero, ahí fue ordenado sacerdote.
Ourense es misionero, los ourensanos también, se vibra por la misión, se escucha con alegría e interés hablar de las misiones. Esta campaña del DOMUND 2014 ha sido marcada por ese descubrimiento siempre nuevo que “en el encuentro con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. No podemos encerrarnos en nosotros mismos, ensanchar el corazón hacia los demás es también compartir con ellos lo que somos y lo que tenemos, compartir el tesoro del Evangelio que llena el corazón de alegría y que hace renacer un sentido profundo de calidad humana. Muy grato ha sido el encuentro con los sacerdotes mayores que se interesan por las misiones, que en la casa sacerdotal también ponen una hucha para el DOMUND y que además dicha hucha con sus ofrendas es comparable al don de muchas parroquias. El interés de los formadores de los dos Seminarios por el compromiso misionero y que es transmitido a los seminaristas es muy esperanzador para hacer del futuro una iglesia siempre misionera y consciente de lo que decía el ahora Beato Pablo VI “La Iglesia existe para evangelizar”.
Gracias Ourense por ser una diócesis misionera, gracias a la Delegación de Misiones que lleva su tarea muy implicada en contagiar el espíritu misionero, por el interés que tenéis de vuestros misioneros y misioneras. Gracias a los sacerdotes diocesanos que siendo misioneros en sus parroquias no pierden interés en la misión universal de la Iglesia. Gracias también a las religiosas contemplativas por vuestras oraciones que se elevan por la misión haciendo posible que la alegría renazca.

Rolando Ruiz Durán sx







16/10/14

Volver a Sierra Leona vivir la fe: Jesús y la fraternidad

Por qué he vuelto a Sierra Leona
Un misionero que vivió una cruel guerra civil lucha ahora contra el ébola. 16 OCT 2014 artículo de el País.

Hoy, el ébola; entonces, la guerra. Me encuentro en Makeni, Sierra Leona, a donde he regresado hace ocho meses. Mi primera estancia en este país fue en los años 1996-2002, en plena guerra civil, la cual, después de 11 años, dejó el país destruido, millares de muertos, centenares de amputados y casi toda la población afectada de alguna manera. Fue una de las guerras más crueles de las que hubo en África en aquel tiempo: torturas, muertes, destrucción, amputaciones de miembros como estrategia de terror, miles de niños y niñas soldado...
A las confesiones religiosas también les tocó lo suyo: lugares de culto, de reunión, escuelas, clínicas, hospitales destruidos; varios religiosos y religiosas asesinados y, en gran número, secuestrados. Estábamos aquí y compartimos los avatares, sufrimientos, miedos... y la solidaridad y ayuda recíprocas que la gente vivió, que todos vivimos. Aquí permanecimos hasta que tuvimos que ser repatriados todos los europeos (civiles y religiosos), cuando los rebeldes del RUF ocuparon el país y conquistaron la mayor parte de la capital (enero de 1999). La orientación adoptada por la Iglesia católica era la de permanecer cada uno en su puesto, tratando de que todo (celebraciones, reuniones, formación cristiana, sacramentos, escuelas, clínicas) funcionara lo más posible el mayor tiempo posible; y, cuando llegara el momento inevitable, abandonar los lugares y huir con la gente.
Cuando la capital, Freetown, fue atacada, los que allí trabajábamos no tuvimos tiempo ni modo, como la gente, de huir; pasada una semana del ataque, fuimos secuestrados —junto al arzobispo y seis hermanas de las Misioneras de la Caridad, de las que cuatro fueron asesinadas— cinco javerianos. También fueron secuestrados otros religiosos y sacerdotes en diversos momentos de esos largos años. Cuando el Ejército (17.000 cascos azules de la ONU) liberó la capital y alrededores, comenzamos a regresar (abril de 1999) para seguir con nuestra presencia, reanudar el trabajo y poner en marcha un programa de rehabilitación e inserción en la sociedad de niños y niñas soldado, auspiciado y sostenido por UNICEF.
Aquel final de 1998, cuando los ataques se iban acercando a la capital, fue un tiempo de miedo, inseguridad, ansiedad e incertidumbre por nuestro (y el de la gente) inmediato futuro, pero seguimos el protocolo: quedarnos con ellos.
Estuvimos retenidos en la misión una semana, y otra secuestrados en poder de los rebeldes del RUF; estábamos en su centro de mando, que tenía que moverse todos los días, dados los continuos bombardeos que recibían del Ejército. Vimos destrucción, torturas, muertos, cuerpos descuartizados por las bombas... Vivíamos en un continuo sinvivir, sin saber lo que pasaría, lo que duraríamos, cuánto se alargaría la cosa. Con todo ello, nunca cundió entre nosotros el pánico, el terror, la pérdida de control. Las razones que mitigaron e hicieron razonable y soportable nuestra situación fueron el haber decidido quedarnos; el haber puesto nuestra entera confianza en el que creíamos, anunciábamos y tratábamos de seguir: Jesús; el estar compartiendo lo que vivía la gente, sus sufrimientos y esperanzas; el tratar de ser coherentes con nuestra vocación y vivirla con la gente a las duras y a las maduras.
Estoy de nuevo aquí y me encuentro con el virus del ébola; situación algo parecida a la anterior y también diferente. Ahora tampoco nos marchamos, todos estamos en nuestros puestos. Las razones son las mismas: vivir la fe y nuestro encuentro con Jesús y la fraternidad en cualquier circunstancia; compartir, un poco, la situación de las personas y comunidades con las que vivimos, y estar con ellas.
Al regresar encontré un país en buena parte reconstruido y con esperanza, y todo esto recibe un buen palo: muertos, familias destrozadas, personal sanitario diezmado, economía parada, puestos de trabajo perdidos, precios más altos, escuelas y universidades cerradas, hospitales y clínicas inoperativos por falta de medios y personal, miedo en la población, aislamiento del país, niños huérfanos del ébola que nadie acoge por quedar estigmatizados... Las ayudas están llegando; la Cruz Roja Española ha instalado un hospital en Kénema.
Ahora se puede hacer menos que cuando la guerra; está prohibida la relación con los afectados, son aislados para evitar contagios. Las parroquias y comunidades cristianas se limitan casi a la eucaristía. Cuando hay que ayudar a los afectados que permanecen en sus casas aislados, lo que se entrega se deja al otro lado de la calle: el Ejército no deja que nadie se acerque. A nosotros se nos ha pasado el miedo que nos embargó al inicio, al no saber lo que era este virus; ahora, con más información y siendo prudentes, nos queda un poco de desasosiego y de inseguridad, y mucha tristeza por los afectados y muertos y por las consecuencias que esto tiene y tendrá para el país.
Hacemos poco; casi nos podríamos marchar. No lo hacemos porque estar es compartir juntos lo que somos —ellos y nosotros— en estos tristes momentos. Es cuestión de coherencia (como la de otros voluntarios y voluntarias que se han quedado o llegarán); es la forma de vivir nuestra vocación misionera aquí y ahora. Seguimos con la esperanza, basada en la bondad de Dios y de las personas, de que, como dice el lema del DOMUND que se celebra este 19 de octubre, la alegría renacerá. O mejor, crecerá, ya que nunca la hemos perdido. Ni este pueblo ni nosotros.
P. Luis Pérez Hernández sx, es misionero javeriano en Sierra Leona.
Este artículo es del País: fuente:

6/10/14

Renace la alegría en la Zona Centro OMP de España

Las delegaciones de Misiones de la Zona Centro de las OMP hemos celebrado las XXXIII Jornadas Diocesanas de Reflexión Misionera el sábado 4 de octubre de 2014, fiesta de San Francisco de Asís.
Ya desde el día anterior la Delegación de Misiones de Madrid había convocado a todas las vicarías para empezarla en la oración. Rosa María Ortega, del Verbum Dei, presentó a los participantes el SCAM (Servicio Conjunto de Animación Misionera) que es el organismo que reagrupa a todas las Congregaciones e Institutos con la única y exclusiva dimensión Ad Gentes y que unidos colaboran con las Delegaciones de Misiones para animación y promoción de la vocación misionera “ad gentes” a nivel de iglesias locales y a nivel individual. Después de la Eucaristía ha tenido lugar una vigilia de oración por las misiones.

Por la mañana después de la oración llevada a cabo por Juan José Plaza, delegado de Sigüenza-Guadalajara, tuvo lugar la ponencia “Discípulos y misioneros por vocación a la luz de la Evangelii Gaudium” por Jesús López Muñoz, delegado de Toledo. Con gran entusiasmo dejo ver la importancia que tiene la alegría en la misión.
La presentación de los materiales del Domund fue realizada por Almudena y Pilar de la delegación de Alcalá de Henares, ellas nos han invitado a ser dinámicos para interpelar a muchos y hacerles sentir personalmente su compromiso misionero.

La Eucaristía fue presidida por Fernando Zapata, delegado de Albacete y animada por los miembros de esa Delegación, después de compartir el pan eucarístico, se compartieron muchas risas  y experiencias acompañadas de lo que cada uno había traído.
Por la tarde hemos visto el video del Domund de este año 2014, seguido de una comunicación de experiencias e intercambio de lo expuesto. Como es habitual hemos tenido un testimonio misionero. Se trata de la hermana Rosy Vadakkan, ella es misionera de San Pedro Claver originaria de la India, de rito Malabares cuyas raíces remontan a la evangelización del Apóstol Sto. Tomás. Rostro de tierras lejanas que vive el Evangelio y que lo ha proclamado en Canadá, Estados Unidos, Italia y ahora en Madrid.


La jornada terminó llega de alegría, como reza el lema del Domund: “renace la alegría” y hemos podido regresar a nuestras respectivas diócesis llenos de entusiasmo misionero.
A estas jornadas como cada año la Vicaría VI de Madrid ha asistido con algunos miembros del equipo de misiones y amigos que gustan de la misión. Agradecemos a la Delegación anfitriona, la de Madrid en la persona de José María Calderón Castro.


2/10/14

Alegría que no viene de fuera sino de dentro

En la Vicaría VIª de Madrid, como todos los años, ha tenido lugar el Lanzamiento del Domund. Con la presencia del Vicario Jorge Ávila Mejía, y un testimonio novedoso de la franciscana misionera de María, Helena On Yun Jeong fmm, que viniendo del continente asiático nos cuenta su vida misionera. Ella es de nacionalidad coreana, en dónde no hace mucho ha realizado su visita apostólica el Papa Francisco.
Son varias parroquias que asisten habitualmente, además hay que señalar el grupo misionero de la parroquia de la Purificación de Ntra. Sra., las Oblatas del Santísimo Redentor y los miembros del equipo de Misiones de la Vicaría. En ello se permite ver el vigor que conlleva la misión Ad Gentes y la frescura que da a las comunidades.
Jorge Ávila Mejía ha comentado el lema del Domund: “Renace la alegría”. Ese renacer se da a través de la evangelización y en la alegría. A veces, dicha alegría, se da en medio del sufrimiento, pero se trata de una alegría mucho más profunda. En su vida sacerdotal habiendo visitado diferentes misiones en América, principalmente en Perú y Ecuador, o en África, en Ruanda, además tiene un hermano casado y misionero desde hace 26 años. En todos esos momentos, entre agustinos, salesianos etc., ha podido constatar que si el misionero no tiene y contagia esta alegría no tiene mucho más qué hacer, ya que los misioneros al compartir la vida, lo primero que comparten es esa alegría.
Por su parte, la novedad del testimonio de la franciscana misionera de María, Helena On Yun Jeong, ha despertado sumo interés. Con sencillez narró el inicio de su vocación, el compromiso de la Iglesia con los más desfavorecidos en Corea y el deseo de salir de su país para compartir la fe. El paso cultural de Corea a España, los desafíos que suponen ese paso y que van desde la lengua, implicando toda la persona, hasta la traducción de nuevos gestos para compartir esa alegría que no viene de fuera sino de dentro, y así ser testigo del amor del Señor. Terminó comentando una anécdota de una mujer que acogió en el hospital y que le decía: “Yo no tengo, fe, sin duda que los sufrimientos se viven mejor cuando uno posee la fe”. Después ha habido una ronda de preguntas acerca de Corea, de la situación de la Iglesia y de la vivencia de la fe ahí.
Como siempre, el lanzamiento del Domund, lleva consigo un deseo más profundo de vivir, desde nuestra situación, el compromiso con la misión Ad Gentes, sin olvidar nuestra misión en Madrid y concretamente en cada una de nuestras comunidades.

Rolando Ruiz Durán sx