5/3/17

Javierada Misionera 2017

Una vez más la Delegación de Misiones de Madrid participa a la Javierada junto a Acción Católica, conjuntamente con la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Muchos jóvenes, unos que iban por primera vez, otro llevan años repitiendo pero siempre regresan contentos, algo ha cambiado en ellos. El encuentro que más marca es el del Cristo sonriente de Javier que enamora y da sentido al caminar, a la marcha y también al regreso. Hemos viajado junto a la Parroquia de la Inmaculada Concepción, y al final hemos escuchado lo que ha significado la Javierada 2017 en ellos.


Testimonios que refieren la solidez de la fe, la alegría de encontrarse con otros muchos peregrinos, pero al final de todo, el haber experimentado la vivencia de Dios. Entre ellos, un joven mallorquín, nos ha narrado como a sus dieciocho años ha pedido a sus padres que le permitieran vivir una experiencia de misión, la cual realizó en Perú y que después fue uniendo a Chile, Ruanda, Burundi e incluso Ceuta y Marruecos. La misión le ha dado mucho sentido a su ser cristiano y animaba a otros jóvenes a dejarse entusiasmar, como Francisco Javier, por el Señor que nos envía a la misión.



Otro joven, tuvo el valor de compartirnos que venía de una experiencia de no fe a encontrarse con la persona de Jesús. Su sencillez al compás de su juventud nos emocionó. Todos felices, la marcha, el cansancio y el clima tampoco pareció ayudar, pero en todos una vida marcada, como Francisco Javier, con un encuentro, con el deseo de transmitir ese encuentro y darle continuidad.
También ha habido un signo que no pudo pasar desapercibido. Se dejaba leer: “caminando junto a los inmigrantes y refugiados”, y sí, en efecto, hubo una cruz llevada en la procesión y una balsa imitando una patera que han presidido toda la Eucaristía. Había ahí hermanos nuestros, rostros reales, rostros cercanos que nos han recordado que no podemos ser indiferentes en nuestro deseo de encontrarnos con Jesús. En ellos está muy presente el Señor, desde esa sonrisa que enamora y nos acerca más y más a los demás, así como sucedió a San Francisco Javier, nos invita a entregar nuestra vida en confianza y amor para dar a conocer a toda creatura el Evangelio. El texto y homilía de Don Francisco Pérez nos alertaba contra el “materialismo” de un mundo moderno que olvida fácilmente percibir al Señor que nos llama y acompaña: “Caminando juntos”.


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